Laura Fidalgo contó que cuando comenzó el aislamiento obligatorio por la pandemia del coronavirus, decidió instalarse en la casa de unos amigos, en Flores, para poder asistir a sus padres que son adultos mayores. Su idea era estar más cómoda, en una residencia con piscina, y a la vez estar cerca de su domicilio paterno. Lo que nunca imaginó fue que, mientras cuidaba a su familia del Covid-19, iba a terminar contrayendo dengue.

“Un día tuve que ir a buscar unos papeles de urgencia a mi escuela de danza y, como estaba apurada, me compré una hamburguesa. Yo nunca como esas cosas. Así que, cuando empecé a sentir náuseas, pensé que me había intoxicado con la comida. Al otro día me puse a tomar sol, sin repelente, y sentí que me picaron dos mosquitos. Pero a mí siempre me pican y no le di importancia. El tema es que después empecé con fiebre y mis amigos me insistieron para que llamara a un médico”, contó Laura.

Fidalgo nunca creyó que pudiera tener coronavirus. Así que contactó a un profesional mediante una videollamada, pero ante los síntomas el médico decidió ir a verla a su casa al día siguiente. “Fue entonces cuando me dijo que posiblemente tuviera dengue. Y la verdad es que sentí una gran angustia. Dije: ‘¡No puede ser!’”, explica la bailarina.

“La verdad es que la minimizaba. Leía que había dengue, que había que tener cuidado con los mosquitos... Pero en ese momento no le daba tanta importancia. Porque, además, están todos obsesionados con el coronavirus. Y te puedo asegurar que esto es igual o peor”, sostuvo.

Laura explicó cómo fue el proceso de la enfermedad. “Me sacaron sangre durante tres o cuatro días, porque me bajaron mucho las plaquetas. Y estuve como cinco días sin poder comer por las náuseas. El problema es que, si ni siquiera toleras el líquido, te deshidratas. Así que yo me obligué a tomar agua porque si no iba a ser peor”, cuenta.

Y luego continuó con el detalle: “Al quinto o sexto día me salieron como unas manchas rojas y me agarró una picazón terrible en todo el cuerpo. En mi caso, duró sólo un día. Pero estoy en un chat con gente del barrio, porque hay muchos que se agarraron dengue, y me cuentan que han estado tres días así, que es mortal”.

“Al séptimo día quedé muy débil, pero ya se me fueron las náuseas. Sólo podía tomar paracetamol y algo para aliviar el estómago, pero después me la tenía que bancar porque no hay tratamiento. Recién hace dos días que, más o menos, me pude levantar y me la banco parada. Pero juro que al principio no te dan ganas de salir de la cama. A alguna gente le agarra mucho dolor muscular y de las articulaciones, pero a mí por suerte no me pasó. Sí la fiebre y las náuseas”, explicó Fidalgo.