El Día del Padre volvió a reflejar las dificultades que atraviesa el consumo en Córdoba. Según un relevamiento realizado por la Federación Comercial de Córdoba (Fedecom) junto a cámaras y centros comerciales de toda la provincia, las ventas minoristas registraron una caída del 1,1% respecto de la misma celebración del año pasado.
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Si bien el resultado representa una desaceleración frente al retroceso del 2% registrado en 2025, la fecha comercial acumula tres períodos consecutivos de caída, confirmando que el consumo todavía no logra recuperar dinamismo.
Desde la entidad señalaron que el comportamiento de los consumidores continuó marcado por la cautela. Las promociones, los descuentos y las opciones de financiamiento permitieron sostener la actividad en niveles similares a los de 2025, aunque sin generar una recuperación significativa en las ventas.
Uno de los datos más relevantes del informe fue la fuerte presencia de las compras financiadas. Según el relevamiento, siete de cada diez operaciones se realizaron con tarjeta de crédito, mientras que el ticket promedio se ubicó en torno a los 65.000 pesos.
Los rubros que crecieron y los que más cayeron
El desempeño fue dispar entre los distintos sectores comerciales. Los mayores incrementos se registraron en vinos y licores (+10,5%), herramientas y artículos de ferretería (+8,3%), librería (+6,8%), artículos para el hogar y uso personal (+1,3%) y productos tecnológicos (+1,1%).
En contrapartida, los rubros más golpeados fueron artículos deportivos y recreación (-7,6%), calzado y marroquinería (-7,4%), gastronomía y restaurantes (-6,2%), perfumería (-3,9%) e indumentaria (-2,7%).
Un consumidor más selectivo
El informe también detectó un cambio en las preferencias de compra. Los consumidores priorizaron productos considerados de utilidad práctica o uso cotidiano, mientras que los regalos tradicionalmente asociados a la fecha perdieron protagonismo.
La tendencia mostró una mayor inclinación hacia herramientas, artículos para el hogar y dispositivos tecnológicos, en detrimento de sectores como la indumentaria, el calzado o la gastronomía.
Los resultados reflejan un escenario en el que las familias continúan administrando sus gastos con prudencia, privilegiando las promociones y evaluando cuidadosamente cada compra en un contexto donde la recuperación del consumo todavía no termina de consolidarse.
