El Observatorio Hidrometeorológico de Córdoba mantiene activo un sistema de vigilancia durante las 24 horas para anticipar tormentas y otros eventos severos asociados con el fenómeno de El Niño.
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El dispositivo integra imágenes satelitales, radares, estaciones meteorológicas de superficie y modelos numéricos. Los datos son analizados permanentemente por especialistas que elaboran informes y avisos destinados a las autoridades y la población.
La red cuenta con más de 400 estaciones distribuidas en diferentes puntos de la provincia. Estos equipos miden variables meteorológicas en tiempo real y envían la información al Observatorio y a otros organismos vinculados con la gestión de emergencias.
Seguimiento conjunto de El Niño
El organismo funciona desde 2017 y depende del Gobierno provincial y la Universidad Nacional de Córdoba. Su trabajo articula a más de 20 instituciones públicas y privadas relacionadas con la investigación, la ciencia, la tecnología y los recursos hídricos.
En paralelo, la Provincia conformó una mesa para realizar el seguimiento de El Niño durante el período 2026-2027. El espacio reúne a diferentes ministerios, especialistas y organismos científicos bajo la coordinación de la Jefatura de Gabinete.
El sistema de monitoreo busca detectar con anticipación lluvias intensas, ráfagas, granizo y tormentas eléctricas en Córdoba. La información permite emitir advertencias y organizar medidas preventivas ante posibles emergencias.
La estrategia se complementa con obras de infraestructura y tareas de limpieza y mantenimiento de canales, ríos y arroyos para reducir el impacto de las precipitaciones intensas.
Las zonas con mayor probabilidad de lluvias
Las proyecciones indican que el sur, sudeste y este de Córdoba podrían recibir precipitaciones superiores a los valores normales. En el centro, oeste y norte provincial, los acumulados presentarían una mayor variabilidad.
Los especialistas también advirtieron que las sierras pueden favorecer la formación de tormentas intensas cuando el aire inestable atraviesa los cordones montañosos.
Uno de los principales riesgos no está solamente en el volumen total de lluvia, sino en la posibilidad de que una gran cantidad de agua caiga en pocas horas. Estos episodios pueden provocar anegamientos y complicaciones incluso cuando el acumulado mensual no se aleja demasiado del promedio.
