Laurent Simons, de 9 años, está a punto de graduarse de ingeniero eléctrico en la prestigiosa Universidad Tecnológica de Eindhoven, en los Países Bajos. Si bien la carrera en ingeniería electrónica es de tres años, el menor pudo hacerlo sólo en uno.

Ahora, el chico continuará con una especialización en el mismo rubro para doctorarse. Es que tras graduarse, Laurent quiere hacer medicina para innovar en tecnología para el diseño de órganos artificiales. 

El niño comenzó la escuela primaria a los 4 años y el secundario a los 6, para luego llegar a la universidad a los 8. Sin embargo, llama a la reflexión porque no deja de ser un niño. De hecho, según cuentan sus padres, además de estudiar y preparar sus exámenes, suele jugar mucho tiempo con su playstation, pasa tiempo con amigos y disfruta mucho sus momentos en familia. 

Además del estupor por el caso y la admiración por sus capacidades, el hecho llama a la interrogación: ¿Es sano tener tanta exposición y responsabilidades a esa temprana edad?