Un supermercado de Dinamarca funciona como espacio de entrenamiento para robots humanoides que aprenden a colocar productos en las estanterías. El ensayo comenzó en junio de 2026 y, según informó Euronews, es impulsado por el mayor minorista del país. Por ahora, cada movimiento requiere la guía de una persona. La meta es que las máquinas puedan realizar la reposición nocturna sin intervención humana a principios de 2027, cuando el establecimiento permanezca cerrado al público.
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Una tarea que ocupa hasta la mitad de la jornada laboral
Según los datos aportados por la cadena, los empleados destinan entre el 40% y el 50% de su jornada a reponer mercadería. El proyecto busca automatizar parte de ese trabajo físico y repetitivo para que el personal disponga de más tiempo para atender a los clientes. La empresa opera más de 2.000 locales en seis países europeos, una red a la que podría extender la tecnología si las pruebas resultan satisfactorias. Esa posibilidad, sin embargo, depende del desempeño que alcancen los robots en el establecimiento donde se desarrolla el ensayo.
El aprendizaje exige que las máquinas puedan reconocer artículos de distintas formas y tamaños, manipularlos y ubicarlos en el sector correspondiente. Para eso, combinan visión artificial, aprendizaje automático y mecanismos que reproducen movimientos del brazo humano. Cada sesión guiada por un operador aporta datos para mejorar el sistema, pero los robots todavía trabajan más lentamente que una persona y necesitan supervisión constante. En etapas posteriores podrían incorporar funciones como revisar vencimientos, identificar espacios vacíos y detectar productos mal colocados.
Las pruebas se concentran en tiendas cerradas al público
De acuerdo con la información difundida por Euronews, las restricciones regulatorias en Dinamarca impiden la operación autónoma de estos robots en espacios con compradores presentes. Esa limitación concentra el proyecto en el turno nocturno y en sectores alejados del público. Antes de ampliar su uso, los responsables deberán resolver las dificultades técnicas del entrenamiento y cumplir las condiciones exigidas para que las máquinas trabajen sin asistencia.
El cronograma prevé una primera etapa de funcionamiento autónomo a comienzos de 2027, seguida de una evaluación sobre su posible incorporación a otras tiendas. La iniciativa se suma a las alternativas que estudia el comercio europeo frente a la escasez de mano de obra y el aumento de los costos operativos. Por el momento, el ensayo busca comprobar si los robots pueden asumir la reposición con suficiente precisión y continuidad: la expansión a gran escala sigue condicionada a esos resultados.
