Una persona que participa del estudio clínico VOICE mantuvo una conversación telefónica con su esposa mediante señales cerebrales, según informó Neuralink, la compañía fundada por Elon Musk. La demostración utilizó un implante que registra la actividad neuronal asociada al habla que el usuario intenta producir. Esa información llega a una computadora conectada al teléfono, donde un programa la transforma en palabras y genera una voz sintetizada que recibe el interlocutor. El ensayo forma parte del desarrollo de herramientas para personas que perdieron la capacidad de hablar.
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Un sistema que reconoce cuándo el usuario intenta hablar
Una de las novedades presentadas es la detección automática de la intención de hablar, que permite iniciar la decodificación sin presionar un botón. Hasta ahora, los participantes debían utilizar un control para indicar el comienzo y el final del registro destinado a ese proceso. La modificación busca reducir la dependencia de acciones manuales en personas con dificultades graves de movimiento. La empresa también incorporó visualizaciones de las señales neuronales en tiempo real, que ayudan a los usuarios a identificar qué patrones de habla imaginada producen registros más intensos y pueden facilitar el trabajo del decodificador.
Las pruebas incluyeron además la activación de un agente de inteligencia artificial de Grok mediante la frase imaginada “Hey Neuralink”, seguida de una instrucción para ejecutar una tarea en la computadora. Otra función permitió ingresar texto en aplicaciones de iPhone mediante dictado cerebral, una alternativa que la compañía orienta a personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) que encuentran dificultades para utilizar teclados o sistemas de dictado por voz.
Pruebas en el hogar y resultados todavía sin cifras
Los prototipos surgieron de 72 horas de trabajo en el domicilio de un participante, donde ingenieros de Neuralink realizaron ajustes junto con el usuario y su esposa. Parte de las funciones continuó en desarrollo durante las semanas posteriores. Entre los cambios evaluados en Bloom, la aplicación móvil de comunicación de la empresa, figuran una edición más rápida de los errores de decodificación y la posibilidad de utilizar la comunicación por voz sin desbloquear previamente el teléfono.
Aunque las demostraciones trasladaron estas herramientas a situaciones de uso cotidiano, la compañía no difundió cifras de precisión ni tiempos de respuesta de las nuevas funciones. Esa falta de resultados cuantitativos limita la evaluación de su desempeño y de su utilidad fuera de los ensayos presentados. Los implantes y las aplicaciones descriptas continúan en etapa experimental, por lo que las pruebas no equivalen a una tecnología disponible para su uso generalizado.
