Mo Gawdat, exdirector de negocios de Google, planteó durante la Gladiator Summit II que el desarrollo de la inteligencia artificial podría alcanzar un punto decisivo en el plazo de un año. Según su pronóstico, dentro de los próximos 12 meses el ser más inteligente del planeta dejaría de ser humano. El exejecutivo vinculó esa posibilidad con la velocidad de evolución de los sistemas y los cambios que podrían provocar en el trabajo, la investigación y la resolución de problemas complejos.
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Las cifras detrás de su pronóstico
Para explicar su posición, Gawdat mencionó avances en áreas específicas, como el ajedrez y la predicción de estructuras de proteínas, donde herramientas como AlphaFold permitieron resolver tareas de gran complejidad. También estimó que utilizar eficazmente la IA podría aportar un rendimiento equivalente a entre 45 y 50 puntos adicionales de cociente intelectual. Esa comparación corresponde a una estimación del expositor, sin una medida científica universalmente aceptada que permita trasladar ese incremento a las capacidades de una persona.
Su proyección más extrema apunta a 2037, cuando, según sus cálculos, la capacidad de estos sistemas podría ser mil millones de veces superior a la humana. El planteo supone una duplicación del desarrollo aproximadamente cada 5,7 meses, sostenida en el tiempo. Sin embargo, depende tanto de la continuidad de ese ritmo como de cómo se defina y mida la inteligencia: superar a especialistas en determinadas tareas no equivale por sí solo a contar con una capacidad general superior en todos los ámbitos.
Manipulación, dependencia y control tecnológico
Gawdat también advirtió sobre la posibilidad de que estas herramientas amplifiquen la desinformación y la manipulación de opiniones, mediante videos, imágenes y otros contenidos falsificados. A esos riesgos sumó la concentración de poder en las organizaciones que controlan los modelos, los datos y la infraestructura, además de los interrogantes que generan los sistemas conversacionales capaces de aparentar empatía y favorecer situaciones de dependencia emocional.
Para el exejecutivo, las consecuencias de esta transformación dependerán de los criterios éticos y las decisiones humanas que orienten su desarrollo. Por eso, planteó la necesidad de fortalecer el pensamiento crítico, la verificación de contenidos y la supervisión. Aunque sus fechas y cifras no constituyen un consenso científico, su intervención pone el foco en una discusión concreta: qué responsabilidades deben asumir quienes diseñan, administran y utilizan estas tecnologías.
