Tres décadas después de revolucionar la cultura pop con uno de los videoclips más icónicos de la historia, Jay Kay, líder de Jamiroquai, volvió a ponerse el sombrero para celebrar el 30.º aniversario de "Virtual Insanity". Lanzada en julio de 2026, la campaña publicitaria de la marca Beefeater —impulsada por el gigante de bebidas Pernod Ricard para su versión sin alcohol Beefeater 0.0%— revela con humor el "verdadero" motivo detrás de sus movimientos: en el mítico video de 1996, Jay Kay estiraba la mano simplemente para alcanzar una copa. Bajo el eslogan "Get More with Beefeater 0.0%", la propuesta desarrollada por la agencia Lucky Generals promueve el consumo responsable en la vida nocturna.
La pieza audiovisual destaca por una factura impecable a cargo de la productora Magna Studios y la dirección del dúo Julien & Quentin. Fieles al espíritu de los años 90, la producción rechazó el uso de CGI o pantallas verdes para apostar al 100% por efectos prácticos y mecánicos. Para lograr la ilusión óptica, se construyeron nueve habitaciones temáticas reales con paredes móviles sobre ruedas que los técnicos empujaban manualmente sobre un suelo totalmente fijo e inmóvil. Con la cámara anclada directamente a los muros y una coreografía milimétrica en vivo de Jay Kay, el comercial recreó de forma deslumbrante la famosa estética de la habitación en movimiento.
Todo esto nace del el "revival" del icónico videoclip en las redes sociales donde la gente imita el gesto de Jay al inicio del mismo. Este suceso hizo que la banda vuelva a salir de gira y que, luego de una muy larga espera de casi 10 años, finalmente Jamiroquai regresará a la Argentina para celebrar con el público argentino los 30 años de "Virtual Insanity".
Jay Kay junto a su espectacular banda se presentarán el 17 de septiembre en el Hipódromo de San Isidro.
Las entradas ya están a la venta únicamente en la web de AllAccess en este enlace.
Precios y ubicaciones:
PIT - $320.000 + SC
PLATEA 1 - $250.000 + SC
PLATEA 2 - $170.000 + SC
CAMPO DELANTERO - $190.000 + SC
CAMPO GENERAL - $95.000 + SC
Jay Kay: Visualización, control y la resistencia del Jazz Funk
Para el hombre detrás de Jamiroquai, el éxito fue el resultado de una apuesta total y una capacidad casi mística de visualización. "Tenía sueños vívidos de estar frente a mil personas cantando con todo mi corazón. Incluso cuando surgió el nombre Jamiroquai, podía escucharlo como una introducción antes de salir al escenario", confiesa en Zane Lowe (Apple Music 1). Esa claridad lo llevó a ser un "cliente difícil" para la industria, manteniéndose estricto con su identidad sonora frente a las presiones del mercado. Para Jay Kay, la integridad es innegociable: "No me des la mano si creo que sos un vendido y que lo que hacés es una mierda", disparó en una entrevista para Maxim, defendiendo su lugar como uno de los pocos que mantuvo vivo el Jazz Funk con ventas que superan los 20 millones de discos.
Esa misma rigurosidad se traslada a la producción técnica y visual de su obra. El cantante admite ser un fanático del control porque entiende las reglas del juego financiero: "Soy el que devuelve los anticipos; las compañías discográficas son extractoras de beneficios y nunca olvido que no somos amigos", explica en Esquire. Esta mentalidad lo llevó a construir su propio estudio y a involucrarse activamente detrás de cámara en sus videos, consciente de que, mientras otros pasan al siguiente proyecto, él debe "vivir con ese resultado por el resto de su vida".
Cicatrices de batalla y la búsqueda de un refugio orgánico
Detrás de la imagen de éxito, Jay Kay arrastra la memoria de una juventud marcada por la falta de techo y la lucha constante. "Dormía debajo de escaleras, en parques, entregaba pizzas... la gente ve los autos y se olvida de toda esa mierda", recuerda en Esquire. Esa dureza forjó una visión del mundo bastante sombría, donde se siente oprimido por un entorno que define como cruel y frío. Como respuesta a esa hostilidad y a la desconfianza que le generan los políticos —a quienes define como una "sarta de tonterías"—, el músico decidió invertir en su propio ecosistema: una casa con comida orgánica, peces y huerta propia. "La vida se trata de algo más que trabajar todo el tiempo", sostiene como filosofía de equilibrio.
Finalmente, el artista reivindica su legado frente a la falta de reconocimiento y las críticas de la prensa. Respecto a las acusaciones de apropiación cultural, Jay Kay es tajante en Maxim: "Diana Ross, Stevie Wonder y Gil Scott-Heron no pensaron que fuera un robo; todos pensaron que era material genial". A pesar de sentir que a veces se le ignora deliberadamente —como sucedió con la relevancia profética de 'Virtual Insanity'—, se refugia en la gratitud y en su conexión con el público: "Tengo suerte. En los tiempos turbulentos en los que vivimos, escúchenme con música ahora"
