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Anya Taylor-Joy estrena nueva serie: cuándo se estrena y dónde verla por streeaming

La actriz criada en Argentina protagoniza y produce "Lucky", un thriller criminal junto a Reese Witherspoon que estrena muy pronto.

Viernes, 05 de junio de 2026 a las 14 29

Por Cristopher Martínez

Viernes, 05 de junio de 2026 a las 14:29

La pantalla chica se prepara para recibir el próximo gran desafío actoral y técnico de la actriz Anya Taylor-Joy, quien no para de consolidar su peso en la industria de Hollywood. El próximo 15 de julio, las plataformas Apple TV y Roku Latam van a estrenar en simultáneo Lucky, una miniserie de drama criminal y suspenso basada en el libro bestseller que Marissa Stapley publicó en 2021. La producción ya se prepara con un lanzamiento inicial de dos episodios, para luego pasar a un esquema de estreno semanal cada miércoles, cerrando su final de temporada pactado para el 19 de agosto.

En esta oportunidad, la actriz criada en Argentina se carga al hombro el proyecto tanto desde la pantalla como también detrás de escena en su rol como productora ejecutiva, asociándose nada menos que con la productora de Reese Witherspoon. Bajo la dirección general de Jonathan Tropper y Cassie Pappas, Anya lidera un elenco de primerísimo nivel que incluye a figuras de la talla de Annette Bening, Timothy Olyphant y Aunjanue Ellis-Taylor, además de las actuaciones de Drew Starkey, Clifton Collins Jr. y William Fichtner.

La trama sigue de cerca los pasos de Lucky Armstrong, el personaje en la piel de Taylor-Joy, una astuta estafadora que se ve obligada a escapar tras el fracaso rotundo de un robo multimillonario. Para sobrevivir en la clandestinidad, la protagonista va a tener que desplegar todo su ingenio en una huida desesperada mientras esquiva los hilos del FBI y la persecución de una peligrosa jefa criminal que le pisa los talones.

Para Anya, el afecto y los vínculos son elementos que siempre prefiere transformarlos en pequeños rituales diarios: “Soy una fan incondicional del amor, aunque suene como una cursilada de las grandes, así que más allá de celebrarlo en una fecha específica prefiero hacerlo todos los días. Creo que no soy buena en esas ocasiones fijas en las que hay que hacer regalos y me gustaría poder ser mejor. Sí lo hago bien, o eso creo, cuando se trata de regalar por sorpresa. Me gusta dejar notas por toda la casa para que la gente encuentre algo y celebrar porque sí, porque, por ejemplo, es el día del queso”.

Esta facilidad para adaptarse a una vida itinerante tiene sus raíces en las constantes mudanzas de su niñez, un proceso que con el tiempo aprendió a agradecer: “Fue difícil para mí de pequeña. Pero ahora lo veo con mucho amor, porque creo que me preparó perfectamente para vivir este tipo de vida transitoria”. Sin embargo, este ritmo expuesto hace que valore la intimidad de sus momentos sagrados más que nada en el mundo:

“No hubiera cambiado nada, en absoluto, de la manera en la que celebramos nuestra boda. Nuestro primer enlace lo hicimos literalmente solo para nosotros dos, el padrino y la dama de honor. Lo celebramos con nuestra familia y fue realmente lindo. Ese momento, ese instante, es algo sagrado para mí... Poder guardarme algo que es solo para mí y la gente que quiero que tengo alrededor es fundamental en mi vida”.

Psicología de personajes, melomanía y el cuestionamiento de la ambición

Al momento de trabajar, la actriz experimenta una desconexión física total con su propia identidad para darles entidad a sus papeles: “Es raro porque yo siento a los personajes que interpreto como si fueran personas reales. De ahí que en realidad nunca haya percibido que tuvieran que parecerse a mí. Cuando empiezo a trabajar en ellos, enseguida sé cómo llevan el pelo o la ropa que lucen. Es muy importante construir eso desde bien temprano porque creo que es indispensable para entender su psicología y lo que los mueve. La paso bien cuando tengo que aparecer con otro look, me siento en la silla de maquillaje y dos horas después ya no estoy ahí, es alguien completamente diferente”. En ese proceso, la música se convierte en su herramienta clave: “Hubo un match a través de su lista de reproducción. Todavía escucho algunas de las canciones que en su día añadí a esa lista porque es algo que suelo hacer, hacer una selección de temas para cada uno de mis personajes”.

Esa misma melomanía la traslada a sus amados viajes, donde se confiesa una fanática absoluta: “Empecé a hacerlos quizá como hace dos años y ahora estoy completamente obsesionada. Me encanta. Lo haré en cualquier momento libre que tenga... [En Coachella] vi a The Strokes. Nunca pensé que tendría la oportunidad de verlos... De ahí que no tenga absolutamente nada de voz. Estaba gritando demasiado fuerte por Julian Casablancas”.

El terror en el cine, la lealtad y los recuerdos de infancia en Argentina

Aunque es una de las grandes "reinas del grito" de su generación, Taylor-Joy admite una divertida paradoja: es incapaz de consumir el género como espectadora debido a su sensibilidad: “No soy una persona que vea muchas películas de terror porque tengo una imaginación que siempre anda demasiado activa. Puedo estar en ellas, pero soy incapaz de verlas... No tengo ningún problema en verme cubierta con sangre, suciedad y barro, tampoco con aparecer gritando todo lo que sea necesario, pero si me pongo delante de la pantalla a ver una me acabo imaginando que todo lo que aparece es real. Y si estoy sola en casa me puede dar algo”. A pesar del miedo, rescata el clima distendido que se vive en esos rodajes oscuros: “Hacer tanto terror tiene que ver con la forma en la que el destino puso las cosas para mí... Luego me di cuenta de que cuanto más oscuro y retorcido es lo que muestras en pantalla, más risas se dan en el proceso y entre tomas. Necesitas ese respiro para poder continuar rodando. La verdad es que siempre la pasé muy bien en esas grabaciones”.

Esta fascinación por lo gótico y lo fantástico no es nueva, sino que viene de sus años felices viviendo en el país:

“En realidad siempre me gustó mucho la magia. Los recuerdos que tengo de mi infancia en Argentina están relacionados con momentos en los que sabía que los pájaros migraban ese día y teníamos que construir un nido para que tuvieran un sitio donde dormir... o con mis paseos por el bosque donde me encontraba con historias fantásticas siempre relacionadas con las brujas, los vampiros o las sirenas. Ese era mi lugar feliz”.

Finalmente, esa entrega absoluta con sus proyectos se traduce en una lealtad hacia los equipos que la vieron nacer en el cine, como el director Robert Eggers, lamentando cuando las agendas no coinciden: “Fue muy triste no estar [en Nosferatu] porque a pesar de todo esa siempre será mi primera familia cinematográfica. Amo con todas mis fuerzas a Rob y a gran parte del equipo de esa película. Sabemos que podemos hacer todo lo que nos propongamos juntos. Al final, en esta ocasión no pudimos hacer que funcionara, pero seguimos siendo esa familia”.

Fuentes:

  • Vogue España.

  • L'Officiel USA.

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