Cartelera de cine: Llega "El día D: Bajo presión", la historia secreta detrás de la invasión que cambió el rumbo de la historia

Con Brendan Fraser y Andrew Scott, estrena el thriller histórico sobre las 72 horas previas a la mayor invasión militar. ¡Enterate de más!

Miércoles, 05 de agosto de 2026 a las 21 07

Por Cristopher Martínez

Miércoles, 05 de agosto de 2026 a las 21:07

El cruce entre la precisión histórica y la fragilidad humana encuentra su punto más álgido en El día D: Bajo presión, el drama cinematográfico basado en la obra de teatro homónima de David Haig que desembarca en los cines de Argentina este jueves 6 de agosto. La película, guionada por el propio Haig junto a Anthony Maras —quien también asume la dirección— y producida por referentes de la industria como Tim Bevan, Eric Fellner, Cass Marks y Lucas Webb, centra su relato en las tensas 72 horas previas a la mayor invasión marítima de la historia. Allí, la trama expone el abismo al que se enfrentaron el general Dwight D. Eisenhower (Brendan Fraser) y el meteorólogo escocés James Stagg (Andrew Scott), acompañados por un elenco de primer nivel integrado por Kerry Condon, Chris Messina (como el coronel Irving Krick) y Damian Lewis.

Esta historia, que comenzó a gestarse como pieza teatral en el Lyceum Theatre de Edimburgo en 2012, rescata del anonimato la figura de Stagg y plantea un dilema universal sobre la incertidumbre y el liderazgo que trasciende la época: “¿Cómo tomamos la decisión correcta? En este caso, fue una decisión que se convirtió en una de las más trascendentales del siglo XX, pero también fue muy personal en el sentido de que, en nuestra propia vida cotidiana, tenemos que tomar decisiones sobre nuestros trabajos, nuestros seres queridos o temas de salud. ¿Cómo aportás lo mejor de vos mismo cuando no tenés todas las respuestas? Hay algo intrínsecamente humano en eso”.

En ese escenario de extrema presión, una de las virtudes más determinantes de un verdadero líder radica en la humildad para reconocer los límites de su propio conocimiento y confiar en el criterio de los especialistas. La trama aborda la necesidad vital de escuchar a quienes poseen la información técnica precisa en el momento justo: “Simplemente pensé que sería fundamentalmente algo bueno contar una historia sobre un momento muy preciso y particular de la historia donde uno de los mayores conflictos de la Tierra se decidió gracias a que un líder tuvo la sabiduría de escuchar a personas que estaban por debajo de él en la jerarquía. Pero ellos sabían más sobre el tema específico en cuestión que él. Me atrajo mucho la figura del meteorólogo James Stagg como un personaje que se vio obligado a mirar a los ojos a algunas de las figuras más poderosas del mundo y decirles algo que sabía que no querían escuchar, pero que necesitaban escuchar.

Lejos de la imagen inquebrantable que suelen proyectar los libros de historia, la reconstrucción de los hechos revela el devastador costo físico y emocional que el mando supremo impuso sobre la salud de Eisenhower en la antesala del desembarco: “Mucha gente no sabe que, en última instancia, solo había un ser humano. Y Eisenhower era un ser humano que estuvo bajo un estrés psicológico inmenso durante un período de tiempo muy prolongado. Para cuando nos encontramos con él en la antesala del Día D, fumaba entre cuatro y seis atados de cigarrillos al día. Tomaba más de 20 tazas de café. Su cuerpo se estaba desmoronando literalmente. Tenía una herida abierta, una úlcera por estrés, justo encima de la cadera, por lo que ni siquiera podía sentarse”.

De manera casi poética, las inclemencias del tiempo que amenazaron con arruinar la operación militar en 1944 terminaron replicándose durante el propio rodaje del film, donde la naturaleza pareció imitar la furia del clima en las costas francesas: “El lunes pronosticaron un tiempo catastrófico con vientos de 50 a 80 nudos, tal vez más. Y olas de casi dos a dos metros y medio. Dijeron que no se iba a poder filmar nada, o que si se hacía, no se vería mucho; habría arena volando por todas partes y sería horrendo... La tormenta destrozó nuestros sets el lunes. Se llevó las escenografías al mar justo cuando habíamos dedicado todo ese tiempo a preparar nuestro Día D. La tormenta lo destrozó todo, tal como las tormentas destrozaron la costa de Normandía el día anterior al desembarco”.

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