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Entradas Beach Fossils Argentina 2026 C Art Media: cuándo y dónde comprarlas

La agrupación liderada por Dustin Payseur se presentará en el país en el marco de su tour por Latinaomérica.

Martes, 02 de junio de 2026 a las 20 36

Por Cristopher Martínez

Martes, 02 de junio de 2026 a las 20:36

La banda oriunda de Nueva York, Beach Fossils, confirmó su regreso a la Argentina para este año.

Uno de los conjuntos que definió el sonido DIY del nuevo indie, se presentará el 22 de septiembre en el C Art Media.

Las entradas ya están disponibles en la web de Passline en este enlace

Dustin Payseur concibe el desarrollo de su sonido como una evolución que requiere tiempo, experimentación y, sobre todo, una constante capacidad de reinvención. El músico recuerda cómo fueron los inicios de la agrupación: “Al principio, la idea del proyecto era hacer un sonido específico con influencias realmente específicas. Me estaba desafiando a mí mismo a hacer algo que estuviera más enfocado, porque soy muy TDAH; siempre lo fui”. Para mantener viva la chispa creativa, el líder de Beach Fossils prefiere no planificar de más y enfrentarse a cada nuevo trabajo sin ideas preconcebidas: “Trato de no pensar demasiado en lo que va a pasar”. “Creo que simplemente deberías ir con un lienzo totalmente en blanco con cada nuevo disco”.

Encontrar una identidad sonora no es un camino inmediato, sino un proceso que se nutre de la asimilación y el descarte: “Tenés que ponerle tu propio toque. Tenés que hacer que sea tu propio sonido. Lleva mucho tiempo darte cuenta de cuál es tu propio sonido, y tenés que experimentar con los sonidos de otras personas para llegar a eso”. Esta búsqueda obliga al artista a despojarse del orgullo individual en pos del beneficio de la obra:

“No escribís para tu ego, escribís por el bien de una buena canción. Así que tenés que estar abierto al hecho de que la mayoría de las ideas que estás tirando no van a funcionar, y a escuchar eso de otras personas y aceptarlo”.

Para Payseur, el verdadero estado de inspiración ocurre cuando el creador se disuelve dentro de su propia composición: “Creo que cuando estás tan dentro que perdés la noción del tiempo, que perdés la noción de vos mismo, te convertís en la canción. Creo que es ahí donde fluye la verdadera inspiración, la creatividad”. Mantener esta pureza estética es posible gracias a la independencia comercial que construyeron: “Para mí, el arte va primero. Y estoy en una posición lo suficientemente afortunada como para poder permitirme sacar mi música bajo mi propio sello, y la presión me la pongo yo”.

Especificidad y vulnerabilidad: La conexión humana a las 4 AM

Contrario a la idea de que los mensajes generales apelan a audiencias más amplias, Beach Fossils descubrió el poder de lo explícito y lo íntimo para conectar con el oyente. El cantautor reflexiona sobre este cambio de perspectiva en sus letras: “Descubrí que cuanto más específico me pongo, más conecta la gente con eso. Al principio pensé que tenía que mantener mis letras vagas porque de lo contrario la gente no conectaría. Pero no pude evitar empezar a escribir de manera cada vez más específica, y la gente me decía: 'sé exactamente de qué estás hablando'”. El impacto radica en la honestidad cruda con la que se transmiten los sentimientos: “Mientras hablen como una persona normal y sean vulnerables, perturbadoramente explícitos, te quedás como: 'Wow, así es como la gente se sintió siempre'”.

El motor que impulsa esta apertura emocional es la propia experiencia de estar vivos, algo que Payseur considera material más que suficiente para crear: “Si mirás dentro de vos mismo, tenés suficiente con qué trabajar porque está ocurriendo esta experiencia súper rara y loca llamada vida, y hay mucho de dónde sacar de ahí mismo”. El arte se convierte entonces en un canal de desahogo para quienes experimentan sensaciones desbordantes: “Siento que ese es el tipo de persona que suele escribir canciones, o hacer cualquier tipo de arte: tenés este sentimiento o emoción abrumadora, y estás desbordado con eso, así que querés sacarlo y compartirlo con otras personas”.

Esta entrega despojada cobra sentido cuando se comparte con el público en directo, uniendo la total reclusión de la composición con el encuentro cara a cara:

“Esas son las que resuenan con la gente. La gente se me acerca después de los shows y me dice: ‘Esta canción o esta línea significa mucho para mí por tal razón’. Ese momento es lo que lo hace tan especial, porque por lo general, cuando escribo las canciones, suelo estar aislado, estoy solo a las 4 AM y no hay nadie alrededor. Y podés dejar salir estas cosas que son realmente vulnerables”.

Frente a la pérdida de los refugios tradicionales de cohesión social, la música pasa a ocupar un rol casi espiritual en la actualidad: “Muchas veces en esos momentos es lo único que te queda. Antes podía ser la religión aquello en lo que encontrar calma, una cierta paz interior o una sensación de comunidad, y ahora puede haber cambiado, pero lo que es común a todo ser humano creo que es la necesidad de apoyarse en algo desconocido, en esa luz en la oscuridad”.

La paradoja emocional de los géneros, la soledad y las trampas del éxito

Al analizar los diferentes estilos, Dustin Payseur encuentra en el shoegaze y las texturas afines la representación perfecta de la complejidad humana, ya que no teme la ambigüedad: “Ningún género suena más como se sienten las emociones, que por lo general son múltiples cosas a la vez. Creo que el shoegaze muchas veces se siente tanto con el corazón roto como enamorado. Feliz y triste. No tiene miedo de ser múltiples emociones, cuando tantos géneros solo intentan ser una sola cosa”.

Con respecto a la industria y las motivaciones comerciales, el músico es sumamente crítico con las bandas que priorizan la masividad sobre la inquietud artística: “Creo que muchas bandas pierden su sonido a lo largo de los años porque simplemente ganan una puta tonelada de dinero, empiezan a tocar en estadios y dejan de escuchar música piola. Dejan de escuchar las cosas que los inspiraron al principio”. Esta desconexión los encierra en un entorno creativo estéril: “Se convierte en una cámara de eco de gente rica haciendo música aburrida”. Del mismo modo, advierte sobre la fragilidad de los proyectos impulsados por el ego o el beneficio económico: “Algunas personas hacen música solo porque quieren verse piolas o quieren hacerse famosas o conseguir un montón de dinero, y si no consiguen esas cosas, se decepcionan y desarman la banda. Si lo estás haciendo por esa razón, entonces no va a durar”.

Frente a esto, contrapone la composición como una necesidad vital e inevitable: “Si escribís canciones porque tenés que escribir canciones, entonces lo vas a estar haciendo de todos modos. Yo escribía canciones mucho antes de que la gente las escuchara, y voy a seguir escribiendo canciones hasta que no sea físicamente capaz de hacerlas”. Esta urgencia de crear se nutre principalmente del aislamiento: “Para mí la música siempre tuvo algo que ver con la soledad. En el fondo soy una persona muy introvertida, y soy capaz de encontrar mucha inspiración estando completamente solo. Me ayuda a pensar con claridad”.

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