Septiembre suma otro enorme show que promete ser legendario con la llegada de dos bandas referentes de la música alternativa, Blonde Redhead y Dry Cleaning.
Ambos conjuntos se presentarán en una misma noche el 29 de septiembre en el C Art Media.
Las entradas ya están a la venta en la web de Passline en este enlace.
Dry Cleaning: Minimalismo, incomodidad creativa y el impulso de ocultarse
Para la formación británica Dry Cleaning, la identidad musical se construye a partir de una profunda confianza interna y de una economía de recursos donde cada nota cuenta. El baterista Nick Buxton analiza cómo la madurez colectiva afecta la interpretación: “Cada uno tiene una filosofía bastante sólida sobre su forma de tocar, cómo aborda su instrumento, cómo quiere tocar y dónde están sus gustos. Eso constituye la identidad central de quiénes somos como músicos. Pero existe este elemento en el que podés ser otra persona por un rato, lo cual es divertido de hacer, pero creo que solo llega con la confianza”.
Esta evolución no está exenta de temores, especialmente ante las etiquetas de la industria. Buxton advierte sobre el peligro de encasillarse: “Tu banda está siendo metida en una caja con todas estas otras bandas. Extender tus alas musicalmente se siente un poco peligroso y un poco tonto a veces”. Frente a la sobreproducción actual, el músico defiende la fuerza de lo sutil: “Es un enfoque de menos es más que te permite sacar algo del cambio. Cuando estás haciendo un cambio sutil, podés poner más énfasis en que eso tenga un significado real”.
En sintonía con esta búsqueda de autenticidad, el guitarrista Tom Dowse encuentra inspiración en las imperfecciones de los clásicos: “Cuando llegás a Sticky Fingers, todo lo que hace Keith en ‘Can’t You Hear Me Knocking’… tiene errores, y eso es lo que realmente intento hacer por mí mismo ahora”. Para lograrlo, el grupo debió aprender a ceder terreno en el proceso creativo: “En un momento estás en el asiento del conductor, y al siguiente está otra persona. Tenés que hacer espacio”. Del mismo modo, Dowse explica cómo asimilar las influencias para que no se sientan postizas: “Si algo te influenció lo suficiente durante el período de demos y escritura, para ese momento ya debería estar en tu sangre. De lo contrario, va a ser demasiado un trabajo hecho con hacha”.
En el estudio, el cuarteto contó con la complicidad de la productora Cate Le Bon, quien define su rol desde la honestidad y la porosidad: “Mi papel es simplemente ser realmente honesta y ser porosa, y dejar que se pierdan en la maleza de una manera que sea realmente divertida para ellos”. Le Bon reivindica el valor de la incertidumbre como motor artístico:
“No tener otro plan más que permitir que las cosas vayan tomando forma… hay mucha incomodidad que surge de eso, lo cual es algo bueno. Creo que debería haber incomodidad, debería haber fricción. No creo que la gente deba tener miedo de esas cosas. Cuando esas cosas surgen y las cuestionás de una manera restauradora, es un regalo”.
Por su parte, la vocalista Florence Shaw resume el nihilismo de la era hiperconectada en una frase cortante: “Hacé todo y no sientas nada”. A la hora de escribir, Shaw aboga por una crudeza documental sin pretensiones: “Creo que lo mejor que podés hacer es intentar ser valiente en lo que escribís. [...] Si lo que pasa por tu mente son naturalezas muertas de flores, está bien. Es un registro preciso de quién sos en ese momento”. No obstante, reconoce el mecanismo de defensa colectivo que nos empuja a esconder lo que nos pasa: “¿Viste esa sensación de cuando estás compartiendo de más, o cuando estás teniendo una conversación muy seria, y te dan ganas de decir algo gracioso muy rápido, para asegurarte de que nadie te tome demasiado en serio, o para asegurarte de que nadie vea al verdadero vos por más de dos segundos?”.
Esa tensión se traslada a la dinámica de una banda donde el control se atomiza: “Cada uno tiene mucha autonomía, y es lo más difícil de la banda. Pero también es la fuerza de la banda. [...] Cada uno de nosotros sabe que tiene una cuarta parte del control”. Finalmente, Shaw reflexiona sobre la desazón detrás de sus textos: “Las esperanzas y los deseos en esa canción son ingenuos. Son enfáticos. Pero también son débiles. Están un poco condenados, y creo que eso tiene que ver con la idea de simplemente intentarlo. Es jodidamente difícil. [...] Es una persona luchando e intentándolo de todos modos. Está flaqueando”. Ante este universo cerrado, el músico Jeff Tweedy aporta una mirada externa sobre la complicidad interna del grupo: “Me encanta cómo tenés tu propio idioma y te comunicás entre ustedes de una manera que nadie más puede entender”.
Blonde Redhead: Autenticidad, ritmos hipnóticos y la distancia del idioma
Para Kazu Makino, la trayectoria de Blonde Redhead nunca se trató de un esfuerzo por encajar o transformarse para agradar al resto: “Para ser sincera, nunca quisimos cambiarnos verdaderamente a nosotros mismos. Creo que nuestra preocupación es cómo ser auténticos”. Para la artista, la composición es un espejo directo de la propia identidad en un espacio temporal específico: “Hacer música tiene más que ver con quién soy realmente. Cuando te enfocás en eso, puede ser algo tan pequeño, simple o minimalista que puede sentirse como que representa cómo te sentís en el presente”.
Makino convive con un fuerte desorden interno que intenta canalizar a través de la rigidez de las estructuras musicales: “Por eso necesito algo que contrarreste la energía que tengo dentro de mí, que es tan indisciplinada y descontrolada. También es por eso que me gustan las cosas que están súper controladas; yo no las tengo”. Este conflicto mental fue una constante en su historia: “Me encantaba todo eso. [...] Estaba agradecida de tener esas líneas fronterizas, y no era tanto como una amenaza de la sociedad, sino que eran más bien luchas en la cabeza. Podía sentir constantemente que no podía domarme realmente”.
Esta dualidad encuentra su equilibrio en el poder hipnótico de la repetición rítmica: “Cuando algo es tan bueno que se puede repetir una y otra y otra vez, es como un bucle; no podés pararlo. Si no tiene repetición, no estoy segura de que funcionaría para mí”. La música se presenta así como una necesidad biológica y un refugio contra el mundo exterior: “Mi impulso para hacer música es bastante fuerte… Es instintivo, no porque piense que soy buena en eso. Me veo obligada a hacerlo porque no me voy a sentir bien si no lo hago”. Es en ese aislamiento creativo donde el tiempo desaparece:
“Siempre hay un momento en el que me olvido de todo lo demás, me olvido del tiempo y dejo plasmado lo que sea que tenga en la mente. Eso es la música para mí”.
Un aspecto clave en la lírica de Makino es el uso estratégico del inglés para proteger su intimidad, usando el lenguaje como una pantalla de distanciamiento: “Creo que sería mucho más difícil para mí escribir letras en japonés. Ayuda cuando escribo o canto canciones que no son en mi idioma. Así tenés un poco de distancia y podés hablar cómodamente como si fuera sobre los sentimientos de otra persona”. Esta búsqueda estética requiere una deliberada resistencia ante la claridad: “Sabía que quería algo abstracto como eso, pero tenías que hacer un esfuerzo considerable para mantenerlo abstracto”.
Esa misma posición de distanciamiento le permite manejarse como una observadora silenciosa del entorno: “Hay cierta ventaja en no entender exactamente lo que está pasando. Me encanta ser observadora; valorar que todo el mundo es tan inteligente cuando no entendés completamente lo que están diciendo. Una vez que lo entendés, a veces te llevás una terrible decepción”. Esta mirada periférica le sirvió para blindarse en una escena históricamente masculinizada: “Estoy tan acostumbrada a estar en un mundo de hombres que aprendí a lidiar con eso. También me doy cuenta de que a menudo soy la única chica en el lugar donde vivo, pero nunca dejo que me afecte”.
Finalmente, Makino expresa su rechazo frontal a las lógicas hipercapitalistas que dominan el entorno actual en el que reside: “Acá [en Estados Unidos] está todo muy orientado al dinero, y esa es una cualidad problemática para mí cuando se trata de adoptar la idea de vivir. Perdería el ciclo de la humanidad y pondría el dinero antes que todo”.
Fuentes:
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Las declaraciones de Dry Cleaning pertenecen al artículo sobre la banda y su álbum Secret Love, publicado por Paste Magazine.
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Las reflexiones de Kazu Makino provienen de la entrevista "Standing Firm at Thirty: an Interview with Blonde Redhead’s Kazu Makino", realizada por Jaddie Fang para el medio BMoreart.
