Entradas David Cross (King Crimson) Argentina 2027 La Trastienda: cuándo y dónde comprarlas

El legendario violinista de King Crimson llega al país para una noche imperdible de rock progresivo. ¡Conseguí tus entradas!

Martes, 06 de octubre de 2026 a las 21 34

Por Cristopher Martínez

Martes, 06 de octubre de 2026 a las 21:34


David Cross, el icónico violinista que fue parte de uno de los discos de rock progresivo de todos los tiempos, "Larks' Tongues in Aspic" de King Crimson, llegará al país con su banda para ejecutar el álbum en su totalidad.

La fecha elegida para esta histórica velada es el sábado 6 de marzo de 2027 en La Trastienda.

Las entradas ya están a la venta únicamente en la web de Passline en este enlace.

 

 

David Cross y el legado de King Crimson: reflexiones íntimas de un maestro del rock progresivo

La historia del rock progresivo no se entendería de la misma manera sin la figura de David Cross, el icónico violinista que dejó una huella imborrable en una de las etapas más creativas y experimentales de King Crimson. A lo largo de los años, sus reflexiones han permitido comprender mejor los entresijos de aquella época dorada, la evolución de su instrumento y su visión única sobre el arte, la fama y el paso del tiempo.

El arte de crear sin ataduras y el pulso del rock progresivo

Cuando se analiza el impacto de obras fundamentales, el propio músico reconoce que el proceso creativo respondía a una dinámica muy especial. Sobre aquel histórico disco, Cross señala: "De alguna manera ‘Larks’ Tongue in Aspic’ es diferente. Está fuera de las normas del rock progresivo, y sigue siendo novedoso hoy en día". Profundizando en la dinámica de composición, añade que "la música representa la reducción de la banda. Lo que hizo que ‘Larks’ Tongue in Aspic’ fuera tan interesante es que éramos cinco y Jamie Muir, que era el más vanguardista, tuvo una gran influencia en cómo trabajamos y creamos esa música". Sin embargo, el devenir del grupo también estuvo marcado por tensiones y cambios de rumbo, llegando a la conclusión de que, al final, "la música siempre fue más fuerte que las personas".

Esa transformación interna trajo consigo un cambio de atmósfera en el estudio y sobre los escenarios: "Hay menos y menos espacio para la duda musical, la ambigüedad, la vulnerabilidad; las expresiones más sensibles que habían sido sostenibles al principio de la banda no estaban allí al final. También había menos humor".

La relación de Cross con su instrumento siempre estuvo guiada por una búsqueda constante de nuevos horizontes sonoros. Lejos de encasillarse en la rigurosidad clásica, entendió desde el principio las posibilidades del género: "Siempre pensé en el violín como un potencial instrumento de rock. Me parecía posible debido al blues violin de Sugar Kane Harris y Pap John Creech. Es una cuestión de sonido y tacto, y con los años gradualmente me he acercado a trabajar con el violín como un instrumento de rock". A pesar de su maestría, mantiene una relación curiosa con el estudio de grabación al afirmar que "prefiero un buen ruido hecho por un ser humano, no me molestan los micrófonos. No disfruto grabando el violín. Realmente no lo sé...", aunque reconoce que "la tecnología ahora lo hace más fácil y estoy empezando a sentirle el gusto".

Detrás de los grandes hitos musicales, el factor humano siempre ocupó un lugar central en su perspectiva. Lejos de la mitomanía que suele rodear a las grandes estrellas del rock, Cross resume su filosofía con una sentencia clara: "Todo se debe a las personas". Al recordar a figuras entrañables con las que compartió camino, destaca que "Peter tenía problemas de salud mental que a veces le afectaban, pero tenía una ingenuidad e inocencia maravillosas. Tenía una gran personalidad y era un privilegio estar a su alrededor". Asimismo, su proverbial timidez lo mantuvo siempre al margen del circuito de celebridades: "Nunca he conocido a ninguno de The Beatles ni a nadie que lo haya hecho. Soy una persona muy tímida y si me acerco a alguien famoso suelo huir lo más rápido posible". A pesar de ello, valora con afecto la convivencia interna: "Mis colegas famosos me trataron muy bien", y detalla que "socialmente, Robert no bebía y se mantenía apartado, así que probablemente pasé más tiempo libre con Bill y John, especialmente con John, a quien le gustaba una fiesta".

Mirando en retrospectiva, la posibilidad de reencontrarse con aquel repertorio cinco décadas después se ha transformado en un ejercicio de profunda madurez artística. Tocar en vivo hoy en día le otorga una perspectiva renovada: "Es agradable volver y tocar esta música en vivo ahora, con 50 años para practicarla. La estoy tocando mejor ahora que antes porque he estado practicando el violín durante cinco décadas desde ese entonces". Aquellas vivencias que en su momento marcaron una ruptura hoy se observan con serenidad: "El título provisional [de Exiles] era 'Asuntos pendientes', y supongo que eso reflejaba los sentimientos que tenía sobre el final de mi etapa con Crimson. A medida que el álbum avanzaba, los fantasmas del pasado fueron enterrados". Y al reflexionar sobre el significado de aquellas vivencias musicales concluye con una sonrisa: "No estoy seguro de quiénes son los exiliados; tal vez todos nosotros", coronando su trayectoria con una frase que define su espíritu: "Mi vida es una fuente de gran placer para mí. ¡Algunas frustraciones equilibradas por un montón de buena suerte!"

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