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Entradas Feine Sahne Fischfilet Argentina Teatro Vorterix 2026: cuándo y dónde comprarlas

Luego de una muy larga espera, finalmente el conjunto alemán debutará en el país este año.

Lunes, 08 de junio de 2026 a las 14 24

Por Cristopher Martínez

Lunes, 08 de junio de 2026 a las 14:24

Una de las bandas de rock alemanas más influyentes de la actualidad, Feine Sahne Fischfilet, llegará por primera vez a la Argentina este año.

El conjunto oriundo del noreste de Alemania se presentará en el país el viernes 9 de octubre en el Teatro Vorterix.

Las entradas ya están a la venta en la web de All Access en este enlace

 

Giras, muesli y la realidad de los escenarios

La vida en la ruta suele idealizarse, pero la banda sostiene que el ritmo con el paso de los años exige un cambio drástico en las costumbres diarias. La mística de los excesos le cede el lugar a una rutina mucho más enfocada en el bienestar físico y mental. "Creo que nos ayuda un poco el hecho de que todavía no somos tan grandes... Y por supuesto, yoga por la mañana, luego mucho muesli y fruta, nada de alcohol y mucho deporte. Cuerpo y mente. También mucho Sudoku", explican Jacobus North y Olaf Ney sobre los hábitos que les permiten mantenerse en pie. Esta disciplina se complementa con la camaradería que se vive en los festivales, espacios que funcionan como un refugio ante la distancia. "Con Kraftklub o SXTN nos alegramos mucho cuando los encontramos, porque simplemente nos llevamos bien con ellos. Ahí se charla y se festeja durante mucho tiempo. Eso siempre es un poco como una reunión familiar en la lejanía", señala North.

A pesar de la informalidad que proyectan de cara al público, la concentración previa a un show es total, buscando un equilibrio entre la euforia y la precisión técnica. "Es una tensión positiva. Siempre estoy muy tranquilo y concentrado, y espero que todo salga bien. Desde fuera siempre parece todo un poco informal, pero uno se preocupa: ¿Cómo es mi sonido? ¿Cómo suena todo? ¿Cómo tocamos juntos? ¿Y cómo lo recibe la gente?", confiesa Ney. Además, el recambio generacional de la audiencia los obliga a respaldarse en su material más reciente, dejando atrás los primeros trabajos. "Nuestro primerísimo disco ya ni siquiera se puede comprar; cuando tocamos una canción de ese, muchos se quedan parados y dicen: '¿Qué canción es esa?'. Por eso creo que los temas nuevos funcionan un poco mejor", agrega el baterista.

Autenticidad política sin perder la soltura

Uno de los mayores desafíos para el grupo es abordar temáticas sociales y políticas complejas sin caer en discursos acartonados o morales que terminen alejando a la gente. "Creo simplemente que es porque lo decimos en serio. Esa es la gran diferencia. Siempre dijimos las cosas claramente y siempre fuimos como incómodos... Posicionarse políticamente no significa que uno tenga que ser un pesado. Y creo que esa soltura es también la razón por la que la gente nos escucha a nosotros y no a otras personas", reflexiona Ney. Esta postura les permite denunciar las injusticias sin asfixiar la propuesta artística ni restarle dinamismo al show. "Creo que si intentás transmitir las cosas de manera contracturada, entonces no llega. Por supuesto que muchas cosas son una mierda. Eso se puede nombrar claramente, pero eso no significa que uno tenga que perder la alegría de vivir", concluye el músico.

Gestión de la convivencia y el territorio real

El núcleo de la banda se sostiene gracias a la aceptación de las diferencias individuales de sus cinco miembros, entendiendo que la uniformidad destruiría el proyecto. "Nos decimos: ok, somos un equipo con fortalezas y debilidades muy diferentes. Y a veces también nos tocamos los huevos por completo. Pero también está claro que una banda que consistiera en cinco Monchis no funcionaría. Tampoco una de cinco veces Max o de cinco veces Kai. No. Nos complementamos", analiza Monchi. El canal para resolver los roces lógicos de la convivencia es la palabra activa. "Si algo nos enseñó la última década como banda, es que de vez en cuando hay que hablar y no solo hacer. Que hay que preguntarse mutuamente: 'che, ¿qué de qué tenemos ganas?'", remarca el cantante.

Finalmente, el entorno donde viven los confronta diariamente con realidades complejas que van mucho más allá de los debates que se generan en las redes sociales. Monchi, instalado en Mecklemburgo-Pomerania, describe el contraste entre las capitales progresistas y la hostilidad del territorio radical. "Acá todo esto no es algo que veo en 'Spiegel TV', sino que estas cosas sobre las que canto pertenecen a mi vida. Y cuando lanzo una canción así, lo noto inmediatamente: porque me hablan, porque me clavan la mirada, porque la gente me encara directamente", relata el vocalista. Ante este panorama, el músico defiende la necesidad del debate directo y rechaza el activismo virtual. "Por supuesto que hablo y discuto aquí con votantes de la AfD. No hay otra manera. Si acá más del 40% vota eso y gente de fuera me quiere decir que no hable con ellos... ¡Por favor, esas son discusiones de otro mundo! Solo puedo decir: ¡Bájense del pony!", marcando el límite absoluto únicamente ante los discursos de odio explícitos por cuestiones de raza u orientación sexual.

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