High On Fire, la banda liderada por Matt Pike, llegará por primera vez a la Argentina este año para presentar Cometh The Storm", su nuevo álbum de estudio.
El conjunto se presentará el sábado 3 de octubre en Uniclub.
Las entradas ya están a la venta en la página del El Pogo en este enlace.
Matt Pike, el icónico líder de High on Fire y referente ineludible del sludge y stoner metal por su historia con Sleep, desmenuzó los secretos de su oficio, el impacto físico de las giras y el caótico proceso detrás de discos clave de su carrera. Al hablar sobre la identidad de sus producciones, Pike dejó en claro que la música tiene una fuerza propia: "Los álbumes tienden a escribirse solos. Es muy raro, pero después de que te metés con cada pequeña cosa hasta el final, te quedás como: 'Mierda, eso es un todo'". Sobre su sonido pesado, reconoció sus raíces sin vueltas: "Vamos a sonar como sonamos de todos modos. Somos bastante estilizados y originales, pero la gente agarra cosas y las usa como herramientas, lo cual es totalmente cool. Yo no sabría cómo tocar música sin Sabbath, Slayer, Metallica o Judas Priest".
El guitarrista también abordó la histórica relación entre su creatividad y el cannabis, destacando el rol actual de los dispensarios legales: "La marihuana tiene una gran influencia en los riffs, así que es una buena manera de dar un paso hacia afuera. Con todos los dispensarios de marihuana que hay ahora, podés conseguir unos comestibles bastante buenos. Encuentro que la marihuana tiene beneficios en lo que respecta a cosas como esa".
El costo de las giras, la adicción y la terapia del dolor
Aceptar el paso del tiempo en el circuito del metal extremo es una realidad brutal para Pike. "Cuando sos tan viejo como yo, salir de gira definitivamente te quita años de vida en comparación con la mayoría de la gente. Cuando estuviste viajando y de fiesta tanto tiempo, te puede romper el culo después de un rato", confesó con crudeza, agregando: "De repente te encontrás cara a cara con tu propia mortalidad; sos consciente de que tu cuerpo podría irse en cualquier momento".
Ese desgaste físico y emocional llegó a su punto más crítico durante la producción de De Vermis Mysteriis (2012), una época marcada por lesiones y consumos problemáticos: "Tenía una mierda personal bastante oscura durante la grabación de este álbum. Tuve un problema muy grave con los analgésicos... Me enganché y no era nada pesado, solo comía toneladas y toneladas de Norco y Vicodin. Sin embargo, fue tan difícil de dejar como la heroína. Fue realmente, realmente malo". A esto se sumaron serios problemas de salud en plena gira: "Tenía dolores insoportables en la parte interna de los pies y la externa entumecida. Salía del escenario y me sangraban. Y es solo por el exceso de trabajo, por estar metido en aviones todo el tiempo y estar estresado".
Ante semejante panorama, Pike canalizó el sufrimiento a través de sus canciones: "Cuando tenés mierdas personales pasando, la música actúa como terapia. Estaba en un lugar oscuro, pero tomé mi ira y mi desesperación y las usé de manera constructiva para formar parte de lo que iba a cantar y de la forma en que tocaba la guitarra". Lograrlo no fue fácil, especialmente al asumir el rol de frontman total: "Es definitivamente lo más difícil que hice en mi vida: cantar y tocar a la vez. Bastante intimidante".
A nivel conceptual, el disco reflejó esa locura extrema con una historia de ciencia ficción bizarra: "Liao consigue un suero en el futuro, después de que la humanidad se destruyó a sí misma a través del cristianismo, y viaja en el tiempo para entender por qué y también para disuadir a Jesús de la creación de su religión... Es una especie de Quantum Leap (Viajeros en el tiempo), ya sabés, esa serie de televisión de los 80".
La exigencia en el estudio y la era dorada con Sleep
El contraste en la forma de trabajar de High on Fire quedó expuesto al comparar sus distintas eras. Para el disco Snakes for the Divine (2010), la banda se puso bajo las órdenes del productor Greg Fidelman, conocido por su rigidez: "Él es muy meticuloso. Se asegura de que todo esté perfecto. No me dejaba duplicar mis solos a menos que fueran exactos; ahí no hay ninguna liquidación de garaje". Pike recordó que entraron al estudio con cuatro horas de material pero solo cinco canciones a medio armar: "Fidelman realmente nos ayudó a recortar muchas de las partes que teníamos, a cortar la grasa al hacer el disco".
Esa obsesión por la calidad es lo que define los tiempos de la banda frente a las presiones de la industria: "Yo no saco música de mierda, y si toma más tiempo, toma más tiempo. No puedo garantizar que voy a tener un álbum premiado en un mes. Ojalá trabajara así de rápido, pero somos demasiado perfeccionistas y quisquillosos con lo que tocamos". En ese proceso, destacó el enorme rol del bajista Jeff Matz: "Jeff contribuyó un montón a la composición. En este escribió como un loco; la mitad de las cosas del álbum, muchos de los riffs y de las secciones raras las escribió él. Jeff es un compositor de puta madre".
Mirando hacia atrás, Pike recordó los años con Sleep y la mítica y excesiva grabación de Jerusalem / Dopesmoker: "Dios, Jerusalem me puso al límite. Estábamos fumando marihuana en serio. Descubrí exactamente qué tan loco te podés poner. Entre los tres nos fumábamos onzas y onzas de marihuana todos los días. Fumás tanto que llega un punto en el que ya se vuelve difícil drogarse".
Para cerrar, el músico rememoró una de las anécdotas más extremas de su carrera, cuando sobrevivieron a dos terremotos masivos en una misma gira por Nueva Zelanda y Japón: "Oh, viejo, lo de Christchurch fue una mierda aterradora. Estaba mirando una iglesia y cinco minutos después se derrumbó. Después fuimos a Japón en el tren bala y, en el segundo en que nos bajamos, pegó el terremoto de Tokio. Fue como: 'Pará, loco... dos grandes terremotos en una gira. ¿El mundo nos va a tragar?'". Las secuelas psicológicas no tardaron en aparecer: "Fue bastante jodido y después de eso hubo muchos problemas psicológicos. Creo que tuve trastorno de estrés postraumático por un tiempo. Pensaba que iba a haber otro terremoto cada cinco minutos, a donde sea que fuera".
