Johnny Marr llega por primera vez a la Argentina en solitario para brindar un concierto inolvidable. El esperado show se llevará a cabo el próximo jueves 26 de noviembre en C Art Media, marcando un acontecimiento imperdible para los fanáticos del aclamado músico británico.
Las entradas se podrán conseguir a partir de este viernes 14 de agosto a las 10:00 h en Passline.
El icónico artista para presentar su quinto álbum de estudio en solitario, titulado The Age Of Everything, que se lanzará el próximo 2 de octubre, y, además de repasar los grandes clásicos de The Smiths. En su esperada visita al país, el músico promete una noche histórica.
La trayectoria de Johnny Marr, desde sus días revolucionando la guitarra en The Smiths hasta su consolidada carrera solista, demuestra que el verdadero genio artístico rara vez es fruto de la pura casualidad. Para el músico británico, la creación es un oficio riguroso que exige constancia, perspectiva y una ética de trabajo inquebrantable.
El oficio detrás del genio
Al abordar la naturaleza del trabajo creativo, Marr desmitifica la idea romántica del chispazo repentino: “La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. Los grandes escritores, los grandes novelistas y los grandes músicos saben que la creatividad es trabajo. Todos los grandes lo saben. Solo los aficionados piensan que una idea o la inspiración simplemente va a caer del cielo y que te vas a convertir en un genio de inmediato”.
Esta visión práctica del arte busca liberar al creador de la parálisis que provoca la búsqueda de la perfección desde el minuto uno. “Si te sentás a escribir una canción, un poema, una novela o a hacer una pintura, y te presionas pensando: 'Esto tiene que ser increíble desde el principio', sucederán dos cosas: primero, te va a paralizar y probablemente no lo vas a terminar. Segundo, es intrínsecamente amateur”, advierte. Para él, el valor reside en la constancia del artesano: “Creo que la artesanía es tan espiritual y te hace sentir tan bien como derramar tus sentimientos en la página. Después de un día de oficio, incluso si no llega a nada y vuelves a intentarlo, cuando finalmente lo desbloqueas y terminas el trabajo, es una gran sensación. Hay mucho que decir sobre perseverar”. Un hábito que, según señala, requiere sostener los fundamentos: “Si siempre mantenés tus habilidades acústicas, nunca te vas a arrepentir”.
Esa perseverancia exige abrazar una disciplina constante donde el volumen de producción le gana a la obsesión por el éxito inmediato: “Confiá en el proceso. Y disfrutá el proceso. No te obsesionés tanto con el resultado. Si escribís diez canciones, la mayoría de ellas puede que sean malísimas. Pero si tenés tres buenas de ese proceso, eso es mucho mejor que quedarte atrapado en la idea de escribir el próximo 'Bohemian Rhapsody' o 'Stairway to Heaven'”. Para Marr, el compromiso con la tarea es también una cuestión de salud mental: “Me gusta insistir y terminar las cosas. Eso no significa que tenés que apurarte o ser impaciente. Pero, para mí, algo inacabado es psicológicamente poco saludable. Es la sensación de no haber completado la tarea”.
La construcción de la identidad y el motor del artista
Esa constancia diaria es la que define en última instancia quién es un artista, independientemente de la validación del mercado o de si existe una publicación de por medio: “Si sos alguien que pinta todos los días, sos pintor. Si escribís prosa todos los días, sos escritor, independientemente de si te publican o no. Eso es un tema aparte”. Para el guitarrista, la clave está en generar inercia a través del hábito: “La cantidad, cantidad, cantidad. Creo que es mucho más saludable. Agarrás impulso. Entrás en el ritmo de hacerlo. Entrás en el hábito de ser un artista”.
Asumir ese camino creativo implica a menudo mirar el mundo desde un ángulo diferente y aprender a afirmarse en una voz propia: “A veces, tener una disposición artística te puede poner un poco en desacuerdo con el resto del mundo”. Sin embargo, encontrar un ancla en la música puede convertirse en la mayor fortaleza desde la juventud: “Si te identificás como guitarrista, esa es la cosa más genial que un chico o una chica joven puede tener como personalidad. Se convirtió en mi identidad, y si tu identidad es la de un guitarrista, podés golpear cualquier puerta”. En esa búsqueda, la claridad también surge al definir los límites: “Si enfocás cuál es tu dirección, en cualquier cosa que hagas, y decidís en cierto modo algunas de las cosas que no querés ser, eso puede ser muy útil para encontrar tu propia voz verdadera”. Al final del día, el misterio se reduce a una sola máxima: “A veces simplemente tenés que hacer el maldito trabajo”.
Equilibrio, perspectiva y la búsqueda de la permanencia
Para sostener semejante nivel de entrega a lo largo de las décadas, la estabilidad afectiva y el entorno personal resultan indispensables. Al recordar sus inicios, Marr destaca el valor de contar con un respaldo incondicional: “Tu pareja debería hacerte valiente. Y eso es lo que pasó conmigo cuando tenía 15 años. Conocí a esta chica que simplemente me hizo valiente”. Mantener ese eje firme es lo que permite capear las tormentas de la industria: “Si tu vida laboral es turbulenta, realmente necesitás que tu estructura no sea turbulenta”.
Con el paso de los años y el cambio de hábitos, el aprendizaje de la sobriedad lo devolvió a ese mismo centro creativo: “Lo que aprendí de volverme sobrio es que todo vuelve al tema del que hablábamos antes: la inspiración te tiene que encontrar trabajando”. De la misma manera, su búsqueda de introspección tomó nuevos canales: “Creo que la razón por la que me gusta la meditación es la razón por la que solía disfrutar drogarme. Incluso de chico, siempre sentí que había más pasando en el éter de lo que se ve a simple vista”.
Esa curiosidad insaciable por la cultura contemporánea es, en última instancia, lo que evita que el arte se acartone con el tiempo: “Me gustaría pensar que a los 60 o 70 años todavía voy a estar buscando en librerías modernas y mirando el arte de las revistas, y cosas que son parte de la cultura moderna. Eso es terriblemente importante, creo”. Mantenerse conectado con ese espíritu es la única forma de evitar la burocratización del oficio: “Quien quiera viajar a todas partes y ser un transporte de personas todo el tiempo... simplemente se siente terriblemente divorciado del arte. ¡Te sentís como un ejecutivo! Estuve cerca de bastantes músicos que actúan como ejecutivos. Eso me mataría”.
