Kakkmaddafakka, la banda noruega de indie rock, reconocida por su energía increíble sobre el escenario, confirma su vuelta a Argentina. La cita será el próximo 18 de noviembre en Niceto Club.
Las entradas ya se encuentran disponibles a través de Venti, con el beneficio exclusivo de hasta 6 cuotas sin interés para clientes de Banco Galicia y Visa Argentina.
El vínculo de Kakkmaddafakka con el público argentino tiene historia. Su debut en el país junto a Metronomy en Crobar fue una velada que muchos aún recuerdan como una noche de culto. Posteriormente, durante su participación en el Music Wins Festival de 2014, terminaron de consolidar su estatus de banda revelación. Para quienes buscan revivir esa pasión o para aquellos que aún no tuvieron la oportunidad de verlos, este regreso se perfila como una ocasión ideal.
Kakkmaddafakka: «Si anteponés el dinero al resto de prioridades, lo que hacés se vuelve aburrido»
La banda habló sobre la actitud despojada, la mezcla de géneros y la búsqueda de un sonido propio que los define frente al mundo y declaró de manera contundente: «No nos importa una mierda, solo hacemos lo que nos da la gana y lo que nos parece que será divertido. Y una vez metidos en eso, nos pasamos una eternidad haciendo que esas canciones sean buenas. No hay una planificación tan clara sobre lo qué queremos o cómo nos sentimos. Es más, si hiciéramos siempre las mismas canciones indies, sería todo muy aburrido. Cierto es que hemos hecho temas indies muy guays y también algunos más disco, y otras de corte de rock más clásico. Y de eso va precisamente Kakkmaddafakka».
A la hora de definir esa identidad y la diversidad que nutre sus composiciones, afirman: «Amamos todo tipo de música y de lo que estamos más orgullosos en Kakkmaddafakka es que hacemos música Kakkmaddafakka. Siempre lo decimos, lo único que importa es que cuando escuches las canciones digas “Sí, es el sonido Kakkmaddafakka”». Y agregan sobre esa amalgama cultural e influencias: «Nosotros intentamos que nuestra música suene única, por supuesto nosotros nos inspiramos en otras bandas, genres o música, pero tratamos de que suene a Kakkmaddafakka». Asimismo, sostienen: «Digamos que desde su origen nuestra banda ha pretendido aunar siempre sonidos de todo el mundo, desde los convencionalmente asociados a los blancos, hasta los provenientes de las raíces negras. Pero al mismo tiempo no creemos en la razas ni en la división por culturas o géneros. Nos gusta que todo se mezcle, pero respetando el valor propio que cada cultura aporta. Creo que eso es lo que nos ha hecho grandes y además lo que nos posibilitó haber podido tocar en tantas partes del mundo».
Respecto al recorrido de su discografía y cómo se plasma el crecimiento a lo largo del tiempo, explican: «Todos nuestros álbumes lo son, tienen ese punto de viaje. Mi objetivo es que cuando mirás atrás, a través de nuestra discografía, podás ver cómo hemos crecido, cómo nos hemos desarrollado como artistas… Por eso decimos que este disco ha sido muy inspirado por nuestro debut, “Hest” (11)». Repasando sus primeras etapas, aclaran: «El primer álbum 'Down the Earth' es un disco muy experimental, probamos con differentes sonidos y técnicas de grabación, nuestro segundo álbum 'Hest' está inspirado en música indie y música africana… Con 'Hest' y 'Six Months Is a Long Time', al principio de nuestras carreras aprendimos mucho sobre la grabación y cómo hacer buenos álbumes».
En relación con la búsqueda de la verdad en el proceso creativo y el compromiso ético de sus obras, sostienen: «Hay mucha cosa personal, porque siempre intentamos hacer canciones sobre historias reales que nos pasan o si no, sobre lo que les sucede a amigos y conocidos. Creo que cuanto más personal sean, mejor. Al final, estoy a favor del buen arte. El arte siempre. El arte es lo primero. Así que para mí es importante que las canciones sean lo más buenas posible. Lo mismo pasa con los cuadros. Cuanto más te alejás de la verdad, menos diverso es el resultado que producís. Elegí siempre la veracidad, porque hará que el arte sea más potente». A su vez, sobre los altibajos durante la producción, reconocen: «Para mí es complejo estar en medio del proceso creativo y por eso ves una diferencia entre las primeras canciones, que se hicieron al principio y las últimas, que son las que hicimos al final».
Al abordar el papel central que le otorgan a las palabras y la construcción conceptual de sus piezas, remarcan: «No, las letras siguen siendo lo más importante. Es imposible hacer una canción guay sin una buena letra. Así que todo empieza con las letras que escribimos y cuando las producimos, tenemos claro que queremos que todo gire en torno a ellas». Sobre la dimensión visual y el tono emocional de sus composiciones, comparten: «Algo nuevo para nosotros ha sido que cada canción la hemos concebido como una película. Bueno, ya lo hacíamos en cierta manera antes así, porque tenía un video musical en mente cuando componía la canción. Esta vez hemos intentado construir a partir de ello, de una película; invitar al oyente a un lugar sónico». Y sobre la esencia del proyecto completan: «Con este disco volvemos a las raíces de Kakkmaddafakka: amor, risas y disfrute. Aunque hablemos de un montón de cosas tristes». Analizando la estructura pop y los riesgos del formato, añaden: «Cada letra es muy buena. Te doy la razón que, en alguna, hay un montón de coros. Pero de eso trata la música pop: de la repetición. Así que lo hemos hecho a propósito. Tenemos el directo muy presente y a veces caminamos una delgada línea y si la pasás, la canción se vuelve muy cursi. Pero cuando encontrás el equilibrio, es genial...».
Llevando la mirada hacia las dinámicas sociales y las observaciones de la vida moderna, afirman: «Una revelación sobre todas estas cosas: hay gente que vive siendo demasiada buena, como en la canción 'Good Guy'; otros que son esclavos de un salario minimum ('Wage Slave') y algunos de mis amigos son como peces de colores atrapados en una pecera ('Gold Fish'), cada día haciendo lo mismo y sin ningún tipo de aspiración». Sobre la necesidad de una transformación interior profunda, profundizan: «No importa, de verdad, lo que hagas o donde estés, porque como humanos ya hemos intentado muchísimas veces organizarnos y que se dé una revolución. Pero una revolución solo nos lleva a dar vueltas sobre nosotros mismos, como los peces en el acuario; en cambio, la revelación te lleva hacia arriba, a salir. Y ese es el objetivo del disco. Ahora es el momento de despertar y de mirarse a uno mismo y ser consciente de cómo vivimos los minutos que tenemos en la tierra, qué hacemos con ese tiempo que tenemos». En ese mismo sentido, argumentan: «Creo que no podemos cambiar la sociedad sin cambiarnos a nosotros mismos, como individuos, primero. Mucha gente está de acuerdo en que trabajamos demasiado y disfrutamos demasiado poco. Esta es la revelación. Y también la injusticia. Hay muchísima injusticia en esta vida, donde unas pocas empresas están acumulando toda la riqueza; riqueza que debería pertenecer a la gente».
En cuanto a la postura ética frente a la corrección política y la función social del artista, señalan: «Nosotros creemos que la gente que es tan políticamente correcta es sospechosa. Pero esta es una buena pregunta, porque a mí mismo no me gustan las bandas que son muy políticas, pero tampoco los artistas que no dicen nada. Es una cuestión de equilibrio. Tenés que creer en algo; tenés que luchar por algo. Y además, el mundo está demasiado preparado para dejar de creer, para no pensar en nada».
Finalmente, respecto a la energía sobre el escenario y la escala de valores que guía su carrera, aclaran: «Si anteponés el dinero al resto de prioridades, lo que hacés acabará convirtiéndose en aburrido y metódico; en cambio, si lo que anteponés es tu propio disfrute, podrás continuar haciendo eso durante un largo periodo de tiempo. Nuestro objetivo ahora es priorizar el disfrute. En ese sentido, somos tremendamente afortunados porque contamos con una gran base de seguidores que permiten que esto siga dándose, llenando nuestros conciertos y haciendo que la experiencia siga siendo divertida. Si por el contrario nuestros conciertos fuesen aburridos, no dudaríamos en dejarlo». Y concluyen sobre el compromiso con su público: «Siempre brindamos buen ambiente y lo garantizamos, nos aseguramos de que el espectáculo sea excelente, sin importar cómo lo hagamos, siempre será divertido y entretenido para la gente». Cerrando con su habitual desparpajo: «Éxito garantizado, diversión garantizada, uno de los mejores shows. Si comparás nuestro espectáculo con el de Bob Marley en los 70, aún así, Kakkmaddafakka sería muy, muy bueno».
