Entradas Live + Soul Asylum Argentina 2026 C Art Media: cuándo y dónde comprarlas

Dos íconos del rock alternativo de los 90 llegan al país en la segunda mitad del año. Las entradas pronto saldrán a la venta.

Miércoles, 03 de junio de 2026 a las 18 57

Por Cristopher Martínez

Miércoles, 03 de junio de 2026 a las 18:57

Septiembre se viste de nostalgia y distorsión con una noche que promete ser legendaria: la llegada de dos gigantes del rock alternativo de los 90, LIVE y Soul Asylum.

Ambas bandas, dueñas de himnos generacionales inoxidables y una potencia en vivo demoledora, compartirán el escenario del C Art Media el próximo 15 de septiembre.

Las entradas para este doblete imperdible estarán disponibles a partir de este jueves 4 de junio a través de la web de Passline en este enlace.

 

 

 

Live: El reencuentro sanador, el peso del éxito y los treinta años de perspectiva

Para los integrantes de Live, el regreso a los escenarios después de un distanciamiento prolongado significó reconectar con una historia que se remonta a su infancia. El vocalista Ed Kowalczyk destaca el valor de haber crecido juntos en la música: “Literalmente aprendimos a tocar música juntos, desde cero. Así que tenemos esta historia increíblemente larga. Y poder volver a experimentar eso ahora, después del parate, fue realmente increíble”. Este retorno no fue inmediato, sino el resultado de aceptar los desvíos del camino: “Fue un proceso que llevó años de preparación. Pero una vez que realmente conectamos, fue esta increíble cosa de círculo completo. Podría mirar hacia atrás y decir: ‘Sí, desearía que eso no hubiera pasado’. Pero la vida no es así. La vida da vueltas. Hay bifurcaciones en el camino”.

La distancia sirvió también como un campamento de entrenamiento involuntario que fortaleció a ambas partes por separado. El guitarrista Chad Taylor analiza ese crecimiento: “Lo que es interesante es que Ed tocando por su cuenta lo convirtió en un mejor músico, y lo atrajo de nuevo hacia las canciones. [...] Y, curiosamente, tocar las canciones sin Ed también nos convirtió a nosotros en mejores músicos. Es raro. Es como si ambos hubiéramos ido a un campamento de entrenamiento y hubiéramos vuelto juntos fortalecidos”. Taylor reconoce que el rencor solo desgasta el arte y que era necesario actuar como adultos: “No había intentado acercarme. No había hecho todas las cosas importantes que tenían que pasar, independientemente de la música, como hombres. Como personas que crecieron juntas. Y creo que fue como un despertar. [...] Porque la verdad es que si te aferrás a esas cosas, te carcomen. Y te quitan música”.

El tiempo actuó como el gran catalizador para limpiar el panorama y recuperar las motivaciones iniciales. Kowalczyk lo explica desde la maduración de los vínculos: “Bueno, miren, quiero decir, existe el viejo cliché de que el tiempo cura las viejas heridas. Y, ya saben, fue un proceso de dejar que el tiempo lo curara. De [...] recordar todas las cosas buenas. Y creo que a medida que eso empezó a suceder, se abrió un espacio para que pudiéramos empezar a volver a lo positivo”. Para Taylor, la nostalgia de los años compartidos en la ruta fue el motor definitivo:

“Pero lo que es intrigante es el proceso de recordar, literalmente recordar recordar este increíble cuerpo de trabajo que creamos, y también la amistad, el viajar en camionetas y micros de gira, el volumen casi insuperable de risas y diversión que experimentamos juntos. Eso es lo que te atrae de vuelta”.

Esta madurez se traduce en una forma mucho más relajada de encarar el oficio, lejos de las tensiones de la juventud. “Nos tomamos el arte en serio. Nos tomamos en serio el comunicarlo. Y tal vez nos tomamos a nosotros mismos un poco demasiado en serio al principio. [...] Pero creo que con el tiempo y la edad, lo que espero es que esta nueva energía en la banda pueda mostrar no solo el lado serio de la música [...] sino también el hecho de que estos son ahora tipos que tienen 30 años de perspectiva”, reflexiona Kowalczyk. Esta evolución trajo un equilibrio que el público nota de inmediato en los shows: “Hay una especie de facilidad y un tipo de sentimiento dentro de la banda ahora que realmente amo. Y me di cuenta de que los fans realmente lo captaron también. Que estos son tipos que saben lo que hacen. Ya no tienen que perforar tan duro en eso. Encontrás ese equilibrio”. Si pudiera darle el mejor consejo a su yo del pasado, el cantante lo resume de manera simple: “Relajate. Va a estar todo bien”.

Soul Asylum: La urgencia del underground, el directo y las trampas de la industria

En la vereda de Soul Asylum, las reflexiones de Dan Murphy apuntan a la pureza del instinto callejero y a la resistencia contra los códigos corporativos. Murphy reivindica la lucidez de la juventud para separar lo real de lo prefabricado: “Cuando sos un pibe, sin embargo, tenés como un equilibrio donde podés ir y decir: ‘La puta madre’. Sabés qué está piola y sabés qué es falso”. Sin embargo, advierte que la obsesión desmedida por mantener las credenciales callejeras puede terminar secando el sentimiento de las canciones: “Él tenía que ser auténtico. Tenía que ser hardcore y no quería ser un vendido, y eso era todo en lo que pensaba, así que todo estaba como desprovisto de sentimiento y súper, súper, súper rápido. Era simplemente aburrido...”.

Para las bandas de su generación, la música no era un pasatiempo, sino una vía de escape concreta hacia horizontes más amplios: “Este es nuestro boleto para salir de acá. Así que realmente, realmente nos tomamos en serio ese aspecto de que era como: ‘si hacemos esto bien, podemos ir a la ciudad de Nueva York, podemos ir a Los Ángeles, podemos ir a donde queramos y la gente nos va a pagar por tocar’. Eso fue un factor motivador tanto como cualquier otra cosa”. Ese impulso se alimentaba de vivencias directas y desamores cotidianos, el combustible clásico del rock: “Estaba saliendo con esta chica realmente linda [...] que me pegó una patada en el orto, y eso puede ser bueno para la música, ¿viste?”.

Antes de la llegada de las plataformas digitales, el destino de una banda independiente se cocinaba en el circuito del fanzine y el boca en boca. Murphy recuerda cómo se expandía la propuesta en la era analógica:

“Antes de Internet, la gente hacía estos fanzines. [...] El boca en boca estaba en estos fanzines mecanografiados de 15 páginas que encontrabas en las disquerías independientes. Si conseguías una buena crítica ahí, la próxima vez que ibas a Portland, Oregon, tenías 180 personas en lugar de 80 personas. Así es como impregnabas tu visión”.

El verdadero desafío para el grupo fue trasladar la energía salvaje del vivo a las exigencias técnicas del estudio de grabación, un ecosistema completamente diferente: “Traducir eso al estudio fue muy, muy complicado, porque el estudio es realmente otro animal. Tenés que ser paciente, disciplinado, y tu guitarra tiene que estar afinada”. Dentro de esa dinámica, Murphy destaca el rol invisible pero fundamental de la base rítmica: “Los bateristas tienen el trabajo más difícil en la música porque no podés armar una buena pista a pedazos. O la podés tocar de manera inspiradora de una forma que mueva a la gente, o no podés, ¿viste?”.

Finalmente, al analizar los factores que determinan que un proyecto logre trascender comercialmente sin perder su identidad, el músico señala la necesidad de contar con un respaldo poderoso pero respetuoso, que evite el control obsesivo sobre las canciones: “En términos de cualquier éxito que hayamos tenido comercialmente, quiero decir, necesitás a alguien [...] que sea A) poderoso, B) realmente, realmente crea en vos, y C) te deje hacer tu propia puta cosa y no intente microgestionarte”.

Fuentes:

  • Las declaraciones de Live forman parte de una serie de entrevistas profundas sobre su regreso y su catálogo, publicadas por la revista Rolling Stone.

  • Las reflexiones de Dan Murphy provienen de una retrospectiva sobre la carrera de Soul Asylum y la escena alternativa, publicada por el sitio especializado Perfect Sound Forever (PSF).

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