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Entradas Maná River Plate Argentina 2026: cuándo y dónde comprarlas

Luego de su presentación en el Mundial 2026, la agrupación llegará a fines de este año en el marco de su "Vivir sin Aire Tour"

Viernes, 12 de junio de 2026 a las 13 56

Por Cristopher Martínez

Viernes, 12 de junio de 2026 a las 13:56

La exitosa banda mexicana, Maná, regresa a la Argentina y prepara lo que será su show más grande hasta la fecha.

El conjunto se presentará el 10 de diciembre en el Estadio River Plate.

Las entradas se pondrán a la venta el jueves 18 de junio a las 14 horas. La venta general iniciará el viernes 19 de junio a las 14 horas. Todo únicamente en la web de All Access.

 

El arraigo intergeneracional y el nacimiento de las leyendas

Sostenerse en la cima durante décadas no es para cualquiera, y en el grupo tienen muy claro cuál fue el verdadero motor de su vigencia. "Uno, por los temas tan buenos que ha hecho Maná, tanto en música como en letra. Por otro lado la manera como Maná toca en vivo. Y luego la tercera, y la más importante, es que nuestra música se ha ido pasando de familia a familia, de hermanos a abuelos, de papás a hijos", analiza el baterista Alex González. Para Fher Olvera, el secreto de esa conexión radica en la búsqueda de espacios sagrados dedicados exclusivamente a la creación, lejos de las presiones de las discográficas: "Hemos tenido la suerte, porque así lo pedimos desde el principio, de sacar los discos cuando ya estuvieran hechos. ¿Menos lana? Sí, es menos lana. No es disco por año".

Ese respeto por el oficio de hacer canciones permite que surjan clásicos inoxidables a partir de mitos populares, como ocurrió con una de sus composiciones más icónicas en Puerto Vallarta:

"...me dice uno: ‘Esa señora que va caminando por la banqueta le dicen La Loca del Muelle, porque todos los domingos se viste de blanco como novia para esperar a su prometido’... Cuando llegué a casa aquí a este cuarto a las 8 de la mañana, agarro un lápiz y escribo en la pared: ‘Ella lo esperó en el muelle hasta que sus ojos se le llenaron de amaneceres, y el cabello como la espuma del mar’, blanco. Cada vez que salía por la puerta, veía lo que escribí y decía, ‘tengo que hacer una canción de esa historia’".

Esta sensibilidad para transformar el dolor en arte responde, según el cantante, a una raíz cultural muy profunda: "El mexicano también es melancólico, somos dolidones de corazón. José Alfredo decía: ‘Naces llorando y llorando te mueres’. Y esa cultura se ha impregnado en las letras de Maná". Bajo esa misma impronta, la banda siempre esquivó las etiquetas impuestas por la crítica: "...somos más que una banda de rock, porque rompimos las paredes del rocanrol y fuimos más lejos. Eso de rock, no rock, es puro blablablá. Pura caca de toro. Eres música".

La domesticación del ego y la defensa del idioma

Para el cuarteto de Guadalajara, el verdadero éxito no se mide en números de ventas ni en lujos extravagantes, sino en la capacidad de mantener los pies sobre la tierra tras el estallido de la fama. Olvera recuerda que el proceso de crecimiento fue clave para no volverse locos en el camino: "El ascenso de Maná fue lento y pudimos entender de qué se trataba y no pasamos de un día a otro del hotel de una estrella al hotel de cinco estrellas y avión privado. No. Eso fue muy poco a poquito". Esta evolución paulatina les permitió conservar lo más difícil en un grupo de rock: la salud mental y los lazos humanos.

"Una, que seguimos siendo muy buenos amigos, porque esto es muy difícil. Es como un matrimonio, y somos verdaderamente como hermanos. Y la segunda, que no hayamos caído en las garras de las drogas, el alcohol, del ego, que a muchos artistas les pasa, porque la gente no aguanta tantos aplausos encima en un par de hombros. Es que es muy complicado".

Aprender a domar las ambiciones personales se convirtió en un ejercicio diario para el vocalista, quien apela a la introspección para no perder el eje frente a la masividad: "Saber también que puedes controlar el ego, que tiene riendas como un caballo. Y le dices: ‘Espérate cabrón, ya te estás pasando de lanza’. [...] Yo personalmente medito y digo: ‘A ver Fher, ¿qué has hecho mal? (...) Necesitas relajarte más en esta parte y dejar que la gente haga su chamba’. No podemos estar diciendo que nosotros somos la banda más importante del rock en español; todas esas cosas ya nos vienen a molestar. Queremos verdaderamente sentirnos solo que somos músicos".

Ese orgullo por sus raíces se tradujo en una defensa férrea de su identidad cultural y lingüística en mercados históricamente angloparlantes: "Nos sentimos bien, nos sentimos orgullosos que como mexicanos, como latinoamericanos, dijimos vamos a hacerlo en español y en español somos más jefes que en inglés. (...) Eso nos ha dado una credibilidad y una consistencia, y tenemos licencia para hablar de todo esto porque desde el principio no traicionamos nuestro lenguaje, sino que nos mantuvimos en español".

El fuego del vivo y el compromiso del artista

A pesar de llevar miles de kilómetros recorridos, la adrenalina antes de enfrentarse al público sigue intacta, manteniendo el mismo compromiso ético que en sus primeros años. "Seguimos amando salir al escenario. Salimos como si México o cualquier país estuviera jugando el Mundial contra otro equipo. Cada concierto salimos a darle todo. Todo, todo, todo. No dejamos nada en el asador. Yo todavía, cuando está el telón en frente de nosotros, le digo a Sergio, ‘tócame el corazón’. Y es tuc-tuc-tuc", confiesa Fher con entusiasmo.

Desde esa posición de privilegio y llegada masiva, el cantante analiza la responsabilidad social que tienen las figuras públicas y lanza una dura crítica hacia la falta de contenido y el facilismo que predomina en las letras de la música urbana contemporánea:

"El artista está obligado a hacer buen arte. Su obligación es dar lo mejor de sí en las canciones, en las letras, en los arreglos... Ahora, si le nace hablar de derechos humanos, de medio ambiente... pues tanto mejor. (...) [En cambio, hoy] son letras muy violentas y muy repetitivas, y a veces incluso con cierta falta de respeto a la mujer... Yo creo que se te están acabando los recursos literarios si recurres a ese tipo de letra para poder sacar tu canción. La mayoría son bastantes vacías, bastante simplonas, y no se ve que haya un trabajo, sino que lo que quieren hacer es vender la canción fácil... ¿Dónde quedó la parte romántica?".

Para Maná, la trascendencia de una banda no se construye en base a premios otorgados por instituciones de la industria, sino en el peso propio de las composiciones que quedan grabadas en el inconsciente colectivo: "...el reconocimiento se lo han ganado las canciones y la gente que ha escuchado y ha hecho este momento de Maná tan histórico".

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