Entradas My Dying Bride Argentina 2026 El Teatrito: cuándo y dónde comprarlas

Fin de año suma a su agenda un nuevo show y en este caso será el de una fecha de culto en Buenos Aires.

Sabado, 18 de julio de 2026 a las 20 38

Por Cristopher Martínez

Sabado, 18 de julio de 2026 a las 20:38

Una de las bandas más representantes del doom metal, My Dying Bride, volverá a la Argentina a finales de este año.

El conjunto se presentará el 25 de noviembre en El Teatrito.

Las entradas ya están a la venta en la web de Passline en este enlace.

 

 

La banda reflexionó sobre la naturaleza de un género musical que va mucho más allá de la distorsión y el dolor. Sus integrantes defienden que la melancolía es un componente intrínseco de la experiencia humana y que su propuesta artística nace de una búsqueda puramente filosófica e intencionada.

"El doom muchas veces se ha malinterpretado como una simple indulgencia en la miseria, pero para nosotros nunca ha sido eso", explicaron los músicos. "No es un berrinche contra el mundo ni un diario emocional con distorsión; es algo mucho más profundo y, sobre todo, intencionado. La tristeza en nuestra música no es reactiva a sucesos recientes, sino que existe porque la melancolía es una parte fundamental de la condición humana. Uno puede elegir ignorarla o distraerse, pero nosotros preferimos explorarla e incluso prepararnos para ella a través del sonido. Aunque la estética importa —el tono, el espacio, el silencio y el tempo—, cada acorde pesado y cada nota que se apaga son decisiones compositivas que están al servicio de un propósito mayor. Para nosotros, el doom es puramente filosófico: se enfrenta a la mortalidad, a la fragilidad y al desgaste inevitable de todas las cosas, planteando la pregunta de qué significa realmente resistir. Creo que hay una dignidad especial en la tristeza cuando se analiza y no solo se expresa".

Esta postura frente a las sombras de la vida se aleja por completo de la desesperanza destructiva. Se trata, en cambio, de un ejercicio de observación y templanza frente a lo inevitable: "Nosotros no reaccionamos a la desesperación, sino que la observamos, sosteniéndola frente a la luz para ver la oscuridad que contiene. Al final, nuestra música es un intento de hacer las paces con esa sombra, no de dejarnos consumir por ella. Eso requiere contención, y por eso nuestro sonido evoca más una contemplación que un acto de desesperanza. El doom no trata de derrumbarse, sino de quedarse quieto el tiempo suficiente como para entender por qué caemos. Lo que sigue sin resolverse es la propia condición humana. Esa tensión entre belleza y tristeza, entre fortaleza y fragilidad… eso no se resuelve nunca. Y si lo hiciera, no tendríamos nada más que decir". De hecho, aclararon el efecto catártico que genera este tipo de arte en el oyente: "Amo la música deprimente porque por alguna razón me levanta el ánimo. Cuando escucho un álbum particularmente doomy de Nick Cave, no estoy en mi habitación con las hojas de afeitar en las muñecas, listo para cortarme en cualquier momento cuando entra esa melodía en particular. Es completamente lo opuesto, funciona al revés para mí".

Con respecto a su posición en la industria, el grupo reafirmó su compromiso inquebrantable con la libertad artística y su rechazo absoluto a moldear su sonido para encajar en las demandas comerciales del mercado global: "Tampoco nos importaba la popularidad entonces, así que hacíamos lo que queríamos. Todos teníamos trabajos normales, no dependíamos de la música para vivir, así que no había presión por hacer algo accesible. La libertad artística lo era todo. Si realmente hubiéramos querido ganar mucha plata, si va a ser metal, generalmente es un mercado de hombres, en el sentido tradicional. Así que deberíamos estar cantando sobre espadas, motos y chicas, y probablemente ganaríamos un montón de dinero, pero eso es simplemente lo que no queremos hacer. Nos gusta hacer esto. No vende mucho, ciertamente no ganamos mucho dinero, pero nos gusta, así que vamos a continuar. En cuanto a cómo nos recuerden, no me importa la influencia o las etiquetas. Me gustaría que se nos recordara por la sinceridad. Por haber permitido que la pesadez fuera vulnerable, no teatral. Si alguien dentro de unos años escucha nuestra música y se siente comprendido, eso ya sería suficiente".

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