Entradas Peaches en Argentina 2026 Deseo Club y Córdoba: cuándo y dónde comprar las entradas

Una propuesta escénica explosiva y transgresora para vivir una experiencia provocadora, intensa y completamente inolvidable.

Jueves, 27 de agosto de 2026 a las 17 50

Por Cristopher Martínez

Jueves, 27 de agosto de 2026 a las 17:50

El innovador y transgresor proyecto de electropunk y electroclash liderado por Merrill Nisker, Peaches, se presentará en Argentina en el marco de su gira No Lube So Rude Tour. Detrás de este nombre se encuentra una artista de culto que cuida cada aspecto de su sonido y su estética, encarnando en su flamante álbum No Lube So Rude —su primer disco en más de una década— un manifiesto electrónico sobre resistencia, autoaceptación y libertad.

A lo largo de su meteórica trayectoria, la artista canadiense llamó la atención de la crítica especializada gracias a su cruda autenticidad, bases electrónicas pesadas, sintetizadores crudos, actitud rockera y letras explícitas, provocadoras y directas sobre sexualidad, género y autonomía corporal. Su potente propuesta se completa con performances escénicas teatrales.

Sus presentaciones en vivo tendrán lugar el próximo jueves 12 de noviembre de 2026 en Club Paraguay (Córdoba) y el sábado 14 de noviembre de 2026 en Deseo Club (Buenos Aires), donde repasará los grandes hitos de su carrera y su nuevo material. Las entradas para el recital de Buenos Aires ya se encuentran disponibles en este enlace.

 

En un diálogo cargado de provocación y honestidad bruta, Peaches repasa las dinámicas de su carrera, el impacto del patriarcado sobre los cuerpos y la vigencia inquebrantable de su propuesta artística. Consultada sobre el momento que afianzó su dirección, la cantante recuerda sus primeros pasos en vivo: "Tenía una idea. Luego, una vez que tocaba en vivo, podía ver cómo la gente reaccionaba, y que tenían reacciones importantes a lo que hacía. Creo que eso me motivó y me dijo dónde estaba la gente, y me motivó a empujar las cosas aún más, para ver qué reacciones podía obtener".

 

Respecto a su postura frente a las críticas, reconoce una evolución en su temple a lo largo de los años. "Mi actitud cambió un poco más. Solía enojarme más si había un comentario en contra, pero dejo que las cosas me resbalen más y entiendo que está bien. No todos entienden, y eso está bien y es bueno. Es bueno confundir a la gente. Descubrirás que probablemente volverán a vos, años después, con más comprensión. Solo dale a la gente espacio y tiempo, como te lo estás dando a vos misma", reflexiona. Sin embargo, ese aplomo convive con inseguridades recurrentes durante el proceso creativo: "Me digo a mí misma: '¿Qué carajo estoy haciendo? Nunca hice nada en mi vida'. Me sugestiono totalmente. Es como: '¿Cómo voy a hacer esto?'. Me estreso. Me asusto a mí misma. Es un mal patrón, pero es un patrón. Solo tengo que atravesarlo".

 

La artista también aborda su resistencia al dictado de la era digital y los algoritmos de consumo: "Intento hacer lo que yo querría hacer e intentar no seguir ninguna tendencia. Entiendo que eso te hará viral y tendrá a más gente siguiéndote, pero ¿realmente quiero que la gente me siga solo porque son más? Solo intento hacer lo que quiero hacer, lo que quiero transmitir a la gente, y ver si está funcionando. Estoy pensando orgánicamente primero, no algorítmicamente, pero estoy participando".

 

El debate cobra especial fuerza al reflexionar sobre el envejecimiento y los mandatos de género, rechazando la idea de que las mujeres deban desaparecer de la esfera pública al pasar la edad fértil: "La gente finalmente está hablando de la menopausia... No podemos simplemente decir 'Tu vida se acabó a los 50 o 60'. La gente está viviendo hasta los 100 años ahora". Recordando un proyecto teatral en Stuttgart, agrega: "Venían a me después del show y me decían: 'Nunca tuve la oportunidad de ser mi verdadero yo'. Esa fue una gran revelación para mí".

 

El escenario se mantiene como el núcleo de su poder: "Es mi lugar feliz, mi propósito. Es donde siento más mi poder... La adrenalina es una droga muy, muy poderosa para mí", afirma antes de atacar la vergüenza corporal y defender la liberación física: "Estoy harta de que nos avergoncemos a nosotras mismas. Es el patriarcado y es el capitalismo y es el control y es tratar de no dejarte ser quien necesitas ser. Esto es lo que tenemos. Necesitamos sentirnos cómodas en nuestros propios carajos cuerpos. Si le quitás eso a la gente, ¿dónde está su centro? A través de mi performance, trabajando estas letras con humor y con el entretenimiento como disfraz, el significado más profundo debajo es que tenemos que sentirnos cómodas en nuestros cuerpos y tenemos que ser quienes carajo somos".

 

En esa línea, el humor como herramienta revolucionaria resulta fundamental para desarmar las resistencias del público: "La revolución necesita tener alegría, o no vas a sostenerla. Tenés que bailar la revolución, tenés que disfrutar la revolución". Esa estrategia se comprueba en el directo: "Lo vi en mis shows, cuando la gente está parada ahí con los brazos cruzados y están como '¿Qué es esto?'. Y luego decís algo y se aligeran y bajan los brazos y yo me digo 'Oh, mierda, ya entraron'".

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