Pomme, la talentosa cantante oriunda de Lyon, Francia, se presentará en Argentina por primera vez esta semana para hacernos vivir una noche de ensueño.
Tras el arrollador éxito global de “Ma meilleure ennemie” —canción compuesta para la aclamada serie y videojuego Arcane—, la artista llegará al escenario del Teatro Vorterix este sábado 30 de mayo.
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Pomme y la revolución de la lentitud: El arte de sanar a través de la naturaleza y la música clásica
La escena musical contemporánea suele exigir un ritmo frenético de producción y exposición que no todos los artistas están dispuestos a sostener. Frente a esa maquinaria, la cantautora francesa Pomme decidió plantar bandera con su álbum ‘Saisons’. Tras haber editado tres discos bajo una misma metodología, la artista sintió la necesidad de romper con sus propios esquemas: "Hice tres álbumes antes y siempre utilicé los mismos métodos porque me resulta muy reconfortante; ir al campo y escribir canciones folk tristes y luego ir a un estudio y grabarlo todo en directo con músicos, sentí que era menos inspirador. Pensé que ya lo había hecho demasiado". Este quiebre la llevó a buscar refugio en la música clásica: "Me di cuenta de que la música clásica tiene una forma de expresar las cosas, realmente lírica e intensa, que me abriría nuevos caminos".
Su regreso a las partituras académicas busca democratizar un universo que a veces se percibe como ajeno: "Estudie el violonchelo y la música clásica cuando era niña y creo que no estaba en paz con muchos aspectos de ello: antes que nada, no era tan buena, pero también siento que la música clásica a menudo se siente como un género elitista. Quería acercar a la gente a ella mezclándola con el folk y la chanson. Porque todo el mundo puede escuchar música clásica".
Desacelerar el cuerpo para dar espacio a la creación
El concepto de ‘Saisons’ funciona como un espejo inverso de la rutina diaria de la artista, caracterizada por la vorágine de las giras y los viajes constantes. Pomme confiesa con total honestidad lo difícil que le resulta bajar las revoluciones en su vida cotidiana: "Para mí es difícil ir despacio, no me es natural ir lento y observar las cosas". Sin embargo, el concepto del álbum se volvió una necesidad tanto artística como de salud mental frente al desgaste de la ruta:
"Se trata de hábitos y del curso natural de las cosas, cosas que van y luego vuelven. Es lo contrario de mi vida. También mentalmente es bien agotador estar siempre de viaje". "Por supuesto, creo que la parte más importante de ir despacio es cuidar de ti misma y de lo que te rodea. Ir rápido es muy agradable y tiene sus ventajas, pero no puedo seguir ese ritmo de estar corriendo todo el tiempo. No me sentiría bien haciendo eso toda mi vida. No es natural, va en contra de todo lo que creo, que es ser feliz sin tener que demostrar que existo todo el tiempo o que tengo que hacer o producir cosas para ser alguien que existe".
En esta búsqueda de desaceleración, la naturaleza se convirtió en la protagonista absoluta de su narrativa, corriéndose ella misma del centro de atención: "Con este álbum, quería ser parte de un todo, ser un personaje secundario en una historia enorme, la historia de la naturaleza y sus ciclos. No quería ser la chica principal o la heroína porque no me siento así para nada. Quiero ser capaz de tomarme el tiempo para ver las estaciones florecer, tomar su lugar, morir y vivir una y otra vez".
Colaboración orgánica y el retrato de un ecosistema en riesgo
El proceso de creación de ‘Saisons’ también se destaca por su apertura hacia el arte colaborativo y multidisciplinario. Inspirada inicialmente por una estética inocente, la artista explica: "Siento que hay muchos temas, pero es curioso porque al principio de ‘Saisons’ me inspiraban más las tarjetas de felicitación... tarjetas de felicitación vintage... Son muy lindas y tienen gatitos o niños pequeños jugando en la nieve, conejos en verano... Así que me encanta la idea cliché de las estaciones del año y cómo hacen sentir a todo el mundo". Para dar forma a este universo, confió plenamente en su círculo: "Para mí, lo bonito de colaborar es dejar que la gente se exprese y también elegí a personas en las que confiaba y a las que admiraba", sumando que "la naturaleza es tan inspiradora y tan visual, que sabía que quería crear una película para el álbum, como una ilustración en movimiento, y también como una forma de colaborar con más amigos".
Más allá del valor estético, el disco encierra una fuerte preocupación ambiental y un llamado urgente a la preservación del planeta: "La naturaleza es tan hermosa y quería retratarla tal como es hoy porque temo que las estaciones no sobrevivan en un futuro cercano". Su música busca ser una alegoría de la paciencia, aplicable tanto a la tierra como a los vínculos afectivos: "Para mí, es una alegoría de la primavera porque la humanidad está impaciente por que llegue, pero también podría aplicarse a una relación y a alguien diciendo: 'Por favor, dame algo de tiempo, todavía no estoy allí, necesito tiempo y espacio para crecer'. Siento que es una buena representación del punto principal de este album: Dejar que la gente, las cosas, crezcan a su velocidad natural. Aceptar que a veces las cosas tienen que ser lentas...".
Es un recordatorio de que, incluso cuando se encuentra lejos de casa y regresa a su formato más íntimo y despojado sobre el escenario, el arte verdadero requiere libertad: "Cuando viajo me encanta volver a esta fórmula que es realmente sencilla. Canto las canciones tal y como las escribo, así es más íntimo, hay más improvisación y libertad". Esa misma autenticidad la mantiene con su público, manteniéndose fiel a su estilo de vida: "Yo no soy realmente una persona de fiestas. No bebo realmente y no voy a ir al club después del show, pero a veces veo a gente esperándome en la puerta de la sala y paso 30 minutos con ellos".
