Luego de una muy larga carrera de 40 años, una de las bandas de metal más influyentes de la historia, Sepultura, anuncia su show despedida con fecha en Argentina para este año.
El conjunto llegará con su "Celebrating Life Through Death" el mares 6 de octubre en el C Art Media.
Las entradas ya están a la venta en la web de Sepultura en este enlace.
Andreas Kisser, el emblemático guitarrista y líder de Sepultura, reflexionó con total honestidad sobre el final de la legendaria banda brasileña, el peso de su historia y las duras experiencias personales que transformaron su visión de la vida. Tras atravesar la pandemia y sufrir una pérdida devastadora, Kisser encontró una nueva forma de encarar el destino de la agrupación: "Sobrevivir a la pandemia nos dio una nueva perspectiva, y luego, hace dos años, mi esposa falleció de cáncer. Me hizo dar cuenta de que morir puede traer nuevas posibilidades para la vida. Vive en el presente, puede que no haya un mañana. Además, habíamos hecho un gran álbum [Quadra, 2020], así que ¿por qué no terminar en lo alto? Morir puede ser genial".
Para el músico, las métricas del éxito comercial quedaron en un segundo plano frente al valor real de la experiencia en vivo y la conexión humana: "Los altibajos son una ilusión. Tocar para quince personas puede ser una experiencia increíble si le haces la noche a diez de esas personas. Sabes, cuando las cosas salieron mal, aprendimos. Cuando las cosas se rompieron, las reconstruimos. Siempre digo que es el momento presente, ese es simplemente el mejor sentimiento: estar aquí ahora y tener esta relación con el pasado. Es genial. Es una libertad".
Evolución constante, la era con Derrick y el fin de la zona de confort
Con cuatro décadas de trayectoria sobre los hombros, Kisser aseguró que el secreto de la longevidad de Sepultura radicó en su rechazo absoluto a la nostalgia y a la repetición automática: "Creamos un Sepultura nuevo cada día. No estamos tratando de copiarnos a nosotros mismos o reproducir algo que ya no está ahí. Creo que es por eso que seguimos aquí después de cuarenta años. Por eso no se vuelve molesto tocar 'Inner Self' o 'Troops of Doom' cada noche. Cada 'Inner Self' es uno nuevo, con un público nuevo, una atmósfera nueva y una interpretación nueva". Esta filosofía guió cada etapa de la banda: "Sepultura siempre ha trabajado con los elementos que teníamos en nuestras manos. Respetamos las características, las ideas y los estilos de todos los que entraron a la banda. Si estás estancado en una era específica de tu carrera, el valor artístico es cero".
Ese hambre de reinvención quedó demostrado tras la partida de los miembros fundadores, abriendo paso a una etapa que Kisser recuerda con orgullo: "Cuando llegó Derrick [Green], él no tenía ningún apego al pasado de Sepultura. Comenzamos algo fresco desde semillas completamente nuevas. Fue emocionante". Salir de lo conocido fue siempre el motor principal de su arte: "El desafío es lo que alimenta a un artista. Si estás en una zona de confort, dejas de crear, simplemente vas a ser una marioneta de ti mismo. Tienes que desafiarte. Los más grandes artistas siempre hacían algo diferente: David Bowie, The Beatles, Led Zeppelin, Queen... escuchas sus álbumes y son casi como bandas diferentes en cada disco, pero al mismo tiempo son ellos mismos. Esa es la belleza del arte".
La escuela del equipamiento roto y el verdadero origen del sonido
A la hora de hablar de su oficio, Kisser destacó la importancia de las bases rítmicas por sobre los solos virtuosos: "Las partes de guitarra rítmica siempre fueron más importantes para mí. Es la base de todo. Antes de empezar a improvisar, tienes que abrazar las partes rítmicas. Teniendo a tipos como James Hetfield y Scott Ian, que tienen grandes manos derechas, creo que siempre hubo una gran preocupación por mantener lo básico ajustado, para luego poder ser un poco más libre en las notas más altas".
Para el guitarrista, la búsqueda del tono propio no depende del dinero ni de las marcas comerciales, sino de la actitud frente al instrumento: "El sonido en realidad no está en el equipo ni en la guitarra: está en ti. Por supuesto que pasa a través de esas cosas, pero tienes que atacarlo, y tienes que tener una falta de respeto por el instrumento para hacer que funcione. Si juntas el mismo equipo y haces que tres guitarristas diferentes toquen a través de él, van a salir sonidos diferentes".
Esa destreza se forjó a la fuerza durante los primeros años de la escena del metal sudamericano en los años 80: "En Sepultura creo que aprendí a tocar con todo tipo de amplificadores. Porque en Brasil no teníamos Marshalls, no teníamos Mesa Boogies, así que teníamos que arreglárnoslas con lo que teníamos. Tocábamos con equipos brasileños de mierda, pero eso nos dio la capacidad de trabajar con cualquier cosa. O de no esperar nada del amplificador, simplemente ir allí y hacerlo. Esa fue nuestra escuela. Aprendimos a hacerlo con desafíos. No teníamos el conocimiento y no sabíamos qué tipo de equipo necesitábamos".
El legado del "underdog" y la hermandad del Heavy Metal
Al mirar atrás y analizar la huella que deja la banda en la historia de la música pesada, Andreas reivindicó el orgullo de haber roto las barreras geográficas y culturales partiendo desde el under de su país: "Nadie pensó que podríamos salir de Brasil con letras que nadie entendía. Pero Max, Paulo, Igor y yo fuimos muy persistentes. Ese espíritu del 'underdog' (el menos favorecido) es probablemente nuestro mayor legado".
Ese camino allanó el terreno para demostrar que los límites no existen si hay convicción: "Cada uno de nosotros tendrá su propio legado relacionado con la banda. Creo que cualquier cosa es posible si crees y te preparas, si estudias, si abres los oídos y entiendes las diferencias que te harán más creativo. Este es el legado: que cualquier cosa es posible independientemente de dónde vengas. Vinimos de Brasil en los 80, una época muy difícil para armar una banda por la mentalidad y la falta de equipo y tecnología, pero lo hicimos porque teníamos pasión y creíamos en nosotros mismos. No importa de dónde vengas ni lo que quieras hacer, realmente prepárate y hazlo".
Para cerrar, Kisser defendió los valores contraculturales y la autenticidad que caracterizan al género de las guitarras distorsionadas frente a las modas pasajeras de la industria masiva: "Ves cómo la música, y especialmente el heavy metal, une a la gente, y el heavy metal es inclusivo. No necesitamos el puto puesto número uno en las radios comerciales, no necesitamos esa basura. Somos mucho más profundos y mucho más reales que la puta moda pasajera. Así que es genial estar aquí después de 42 años, y nos sentimos más fuertes que nunca. ¡Es increíble!".
