Tras muchos años de espera y de un constante pedido del público, finalmente Ty Segall se presentará en Argentina este año.
Uno de los mayores representantes de la psicodelia de los últimos años, se presentará este 7 de noviembre en Niceto Club con un show único a banda completa.
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El rescate del misterio y el fluir de la conciencia
En una era dominada por las redes sociales, donde la vida de los creadores está expuesta de manera constante, Ty Segall reivindica la distancia entre el artista y el oyente: "Antes de internet y las redes sociales, simplemente conseguías un disco, mirabas las fotos, leías las notas de tapa y soñabas. Te preguntabas qué pasaba con Bowie, no podías simplemente buscarlo. Por eso creo que los artistas que intentan mantener las cosas misteriosas tienen la idea correcta".
Ese deseo de autenticidad se traslada de forma directa a sus sesiones de grabación, donde prefiere esquivar los filtros racionales en favor de la pura intuición: "La mejor versión de esto es el flujo total de conciencia, la versión sin filtro. Ya sean solo sonidos y ruidos, o tal vez palabras aleatorias que luego voy eligiendo...". Para el músico californiano, los instrumentos y los efectos son herramientas de expresión: "Es como un pincel. Todos pintan de una manera diferente. Los pedales, los colores y las guitarras son el pincel, y la canción es el lienzo". De hecho, su aproximación al estudio de grabación cambió con los años, pasando de la crudeza absoluta a una sutil madurez técnica: "Llegás a un punto en el que te preguntás: '¿Realmente quiero intentar que esto suene bien?'. Antes de eso es más como: 'Es lo que es'".
Contra el perfeccionismo y las etiquetas del mercado
Uno de los mayores peligros para un artista es volverse demasiado rígido con sus propias obras. Segall tiene una postura clara al respecto: "Si sos demasiado perfeccionista con algo, lo vas a matar. Además, el significado de las cosas no se detiene después de que las hacés, el significado continúa para siempre, así que si tenés una mente abierta en ese sentido, también será mejor". Bajo esa misma premisa, entiende que las composiciones tienen vida propia y dictan su propio camino: "Las canciones te empujan en una dirección y luego elegís la específica".
El músico afirma que ya no busca encajar en los casilleros de la industria ni replicar fórmulas basadas en el éxito comercial repetitivo: "Hoy en día, disfruto mucho haciendo álbumes que no encajan en ningún género o casilla. Ahora hago música para mí mismo, por completo, y espero que la gente la disfrute". En sintonía con esto, advierte sobre los riesgos de intentar complacer al mercado: "No podés seguir un rastro si algo tiene éxito. Eso no está bien. Trato de no prestar atención a cómo impactan las cosas, al menos no demasiado". Sabe, además, que las mejores obras requieren paciencia, asegurando que "muchos de mis discos favoritos son aquellos que no entendí al principio".
La magia del estudio: mezcla y colaboración
Para Segall, el trabajo técnico dentro del estudio no es una mera tarea de ingeniería, sino una fase artística tan vital como la composición misma: "Siento que la mezcla es un instrumento en sí mismo. Siento tanta fuerza al mezclar algo como al escribir una canción".
A pesar de su fuerte impronta solista y su control sobre los detalles, encuentra un valor único en el intercambio con otros músicos, destacando el factor sorpresa que surge al compartir el estudio: "La parte más genial de colaborar es que creás algo que nunca hubieras podido imaginar de antemano".
Inspiración cotidiana y el verdadero legado de la vida
El músico se nutre del día a día, de lo mundano y de los pequeños estímulos de la rutina: "La inspiración simplemente viene de todo, no tengo idea de dónde ni cómo. Siento que me influye una conversación que tuve en un bar, o un viaje en auto donde estoy hablando por teléfono con un amigo, o esperar en la parada del colectivo... o cualquiera que sea tu experiencia diaria". El objetivo final de ese viaje sonoro es conectar de manera íntima con quien está del otro lado del parlante: "Todo lo que podría desear al hacer un disco es que alguien tenga una relación personal con él, que aporte su propio significado a las diferentes canciones y desarrolle una relación".
Al detenerse a pensar en el paso del tiempo y en lo que verdaderamente importa, Segall se despoja del materialismo y pone las cosas en perspectiva: "Cuando te morís, todo lo que tenés son tus decisiones, la gente que amás y los lugares en los que estuviste. No tenés tu maldito auto ni tu maldito trabajo. Solo tienes tus experiencias". Es ahí donde la música se transforma en su herencia definitiva para el mundo: "Por eso me encanta hacer música, porque cuando me muera, habrá una canción que estará en un disco que alguien tendrá en algún lugar. Eso me parece genial; no mis malditos zapatos. Esta es mi oportunidad de decir algo, de afectar a la gente...".
Finalmente, al mirar hacia atrás y evaluar su propio camino, el artista se regala un consejo para manejar la ansiedad cotidianamente: "No te preocupés tanto. Estate más en el momento. Soy una persona que se preocupa, siempre lo fui. Pero sí, no te estresés. Las cosas van a ser lo que van a ser". Una aceptación del destino que se complementa con una certeza absoluta sobre el peso de la naturaleza: "La naturaleza siempre va a ganar".
