La mística alrededor de uno de los personajes más icónicos del folclore medieval salta por los aires en la pantalla grande. Llega a las salas de cine de Argentina The Death of Robin Hood (La muerte de Robin Hood), la nueva apuesta cinematográfica que desmantela la leyenda del arquero de Sherwood para ofrecer un relato áspero, sangriento y de una escala psicológica pocas veces vista en el cine de época.
Dirigida y escrita por Michael Sarnoski (Pig, A Quiet Place: Day One), la cinta de 123 minutos producida por la casa A24 se ubica en pleno siglo XIII para explorar el tramo más oscuro en la vida del personaje. Lejos del héroe idealizado de las narrativas tradicionales, un desgastado Robin Hood (Hugh Jackman) intenta convivir con sus propios demonios tras décadas marcadas por la violencia y el crimen. Herido de gravedad durante un combate encarnizado, el antiguo fuera de la ley es trasladado a un misterioso castillo para recibir curaciones, escenario donde se cruzará con una mujer que le ofrecerá una última oportunidad de redención antes de que el tiempo se agote.
Entre la elegía histórica y la crítica dividida
La recepción de la prensa especializada posiciona a la película como una propuesta arriesgada que no busca complacer al gran público. Para buena parte de la crítica, el proyecto funciona como una brillante deconstrucción del mito clásico —comparada de inmediato por varios analistas con obras crepusculares de la talla de Unforgiven o Logan—, sosteniéndose sobre una atmósfera lúgubre y una interpretación feroz, magnética y absolutamente entregada de Hugh Jackman, de quien destacan que adueña por completo de cada plano.
Sarnoski esquiva de forma deliberada el esquema de aventuras convencional para sumergirse en un terreno existencial y de autor. Medios como El Confidencial la calificaron como una entrega "tan ultraviolenta y feral... una pieza de arte, cine de aventuras, una elegía y un drama histórico que cuestiona el mito". En esa misma línea, Variety destacó que la cinta "está exquisitamente elaborada y es emocionalmente inteligente", mientras que Deadline resaltó "el nacimiento de una nueva forma de ver a un personaje icónico y legendario, un mito reinventado a través de una nueva perspectiva".
Sin embargo, su ritmo denso, su tono austero y una búsqueda lírica sin concesiones hacen que el viaje no sea sencillo para todo el mundo. Mientras publicaciones como Fotogramas celebran su rigor intelectual al punto de atribuirle el mérito de alcanzar "la posteridad de las obras maestras del romanticismo", otros análisis señalan las secuelas de su extrema solemnidad. Reseñas como la de Screendaily advierten sobre "una película con mucha atmósfera, pero lastrada por un enfoque excesivamente sombrío", en tanto The Playlist sostiene que el relato "queda atrapado en una historia demasiado imprecisa como para conmover de verdad".
A pesar de las discrepancias sobre su densidad, The Death of Robin Hood se consolida como una experiencia cinematográfica fascinante. Una mirada descarnada, valiente y profundamente humana que desafía los pilares de una leyenda universal.
El mito al desnudo: las revelaciones de Hugh Jackman
Lejos de la clásica versión del justiciero heroico que "roba a los ricos para darle a los pobres", la película propone un ejercicio de desmitificación absoluta. Durante el proceso de preparación, el propio Jackman investigó a fondo el origen histórico de la figura a través de una lectura de las fuentes de la época.
En diálogo sobre el origen del mito, el actor australiano explicó el giro que tomó la narrativa a lo largo de los siglos: "Leí un montón de libros al respecto. Si querías creer que era real, podías encontrar evidencia. Hay registros de personas a través de los siglos, desde el 1100. Y fue cambiando: hasta el 1500 era solo un fuera de la ley, una persona horrible, una historia aleccionadora. Luego, a medida que las cosas empezaron a cambiar políticamente en Inglaterra, comenzó ese sentimiento de levantamiento de los siervos contra la aristocracia y los propietarios de tierras, y comenzó a nacer este héroe cultural que agitaba el avispero. Incluso al principio era un tipo malo con algunos rasgos honorables; tenía reglas como 'no dañar a las mujeres' o le daba una segunda oportunidad a alguien si le mentía, de modo que gradualmente se convirtió en el héroe. Estos mitos surgen por un propósito, por una necesidad que ya existe".
Esta deconstrucción no se queda únicamente en la evolución del héroe, sino que interpela directamente al espectador sobre la validez de los relatos históricos que consumimos día a día. Al respecto, Jackman lanzó una advertencia sobre la verdadera naturaleza del personaje: "Tené cuidado con las historias en las que creés. Recibimos historias en todos los niveles desde el día en que nacemos: de los medios, de los padres, de la religión. ¿Se sienten bien para vos? Porque esas historias se han utilizado para causar mucho daño violento en la historia. ¿Qué pasa si esa leyenda fue en realidad su propia creación para hacer que la gente hiciera cosas terribles, para que lo siguieran? ¿Y si todo fue una mentira? ¿Qué tal si tal vez hubo un par de personas ricas a las que les robó, pero nunca se lo dio a los pobres? ¿Y si solo era un asesino brutal? Ahora, incluso al final de la película, no estamos del todo seguros".
Un rodaje visceral y la entrega física en el barro
La apuesta por la autenticidad exigió un rodaje físicamente desgastante en locaciones reales de Irlanda del Norte, con base en Belfast y filmaciones sobre islas y terrenos naturales bajo condiciones climáticas extremas. El apartado visual, respaldado por la fotografía de Patrick Scola, se trasladó directamente a la performance de Jackman en escenas de combate cuerpo a cuerpo de alta intensidad.
Recordando una de las secuencias más exigentes de la producción, el actor repasó la dureza del rodaje nocturno: "En Irlanda del Norte casi todo fue en locación, pero espectacular. Esa primera escena en el barro, esa escena de pelea... yo estaba totalmente dispuesto, pero nunca estuve tan internamente de mal humor como esa noche. Estaba muy cansado, fue un rodaje nocturno y estaba agotado. Todavía tengo barro en lugares que no querés saber. Hubo un momento antes de ponerme encima de este actor australiano para matarlo donde estaba tan cansado que solo tuve que descansar, y me quedé acostado sobre él. Cuando peleás a muerte, y tenés los dedos en los ojos y estás luchando, hay una extraña proximidad de intimidad; simplemente me quedé ahí acostado para descansar. Pensé que había algo genial en ese momento".
Sarnoski en la liga de los grandes directores
El trabajo de dirección de Michael Sarnoski fue el factor determinante para que Jackman aceptara el papel. El actor no dudó en comparar al joven realizador de 30 años con algunas de las mentes más brillantes de la industria contemporánea con las que ha trabajado en el pasado.
"A los 10 minutos de ver 'Pig', desde el primer plano, podés sentir su voz, lo confiada que es", destacó Jackman sobre el talento del director. "He tenido mucha suerte. Trabaje con grandes directores y él me da la misma sensación que Aronofsky, Nolan, Villeneuve o Luhrmann: tienen algo. Hay una confianza en su voz, tienen algo que decir. Lo que Michael sacó de mí fue soltura y, en mi actuación, estar menos controlado. Confíe en él. Él moldeó y elaboró mi interpretación".
Esa búsqueda de riesgo es la que guía la etapa actual de su carrera, apoyándose en la libertad creativa que le otorgó el éxito de proyectos donde confió plenamente en su intuición artística: "Tengo la bendición de estar en la posición de hacer cosas que realmente quiero hacer. La historia detrás de escena de 'Logan' fue que hubo mucha resistencia a esa versión, comprensiblemente: estábamos jugando con una franquicia establecida, no se llamaba 'Wolverine' y era para mayores de 18 años. Nos dijimos: '¿Sabés qué? Vamos por ello, arriesguémonos y sigamos nuestro instinto'. Esas cosas superaron las expectativas de todos y eso me dio confianza".
Esa misma intuición fue la que lo llevó a sumar nuevos desafíos a su agenda, como la futura adaptación de Treasure Island bajo el guion de Jack Thorne interpretando a Long John Silver: "Leí el script y tuve ese sentimiento de nuevo. Nunca leí 'La isla del tesoro', nunca la vi. Soy la única persona en el planeta que no tiene idea de qué se trata, pero leí el guion y dije: 'Definitivamente voy a hacer esto'".
