House of the Dragon 3x02: El precio del trono y el dolor de la Corona

Ayer por la noche se estrenó el segundo episodio de la serie y sin dudas se convirtió en uno de los mejores de toda la serie hasta el momento.

Lunes, 29 de junio de 2026 a las 21 33

Por Cristopher Martínez

Lunes, 29 de junio de 2026 a las 21:33

Tras el vertiginoso y sangriento regreso de House of the Dragon con su primer episodio, la producción de HBO mantuvo el pulso acelerado de la guerra civil dinástica en su segunda entrega, titulada "Queen's Landing". Si el estreno de la tercera temporada cumplió el objetivo de reconciliarse con la audiencia mediante un ritmo implacable y puntajes históricos en IMDb, este segundo capítulo profundizó en las devastadoras consecuencias humanas y políticas de la Batalla del Gaznate, consolidando la crudeza visual gracias a una destacada fotografía y a la imponente banda sonora de Ramin Djawadi, cuyos nuevos créditos iniciales ya anticiparon el luto al plasmar la caída de Jace.

El núcleo emocional del episodio se trasladó a Dragonstone con el desgarrador regreso de Baela Targaryen, quien transportó el cuerpo del joven príncipe heredero Jacaerys tras la tragedia aérea en el mar. La imagen de Rhaenyra Targaryen colapsando públicamente de dolor no solo expuso la vulnerabilidad de la reina de los Negros, sino que marcó el punto de no retorno para su facción. En paralelo, y tras el caos por fuego amigo que causó en el Gaznate, Rhaena Targaryen regresó al Valle junto a Sheepstealer; allí, Lady Jeyne Arryn le permitió mantener al dragón salvaje para la protección de la región, un movimiento estratégico que buscó sanar las heridas de la última derrota.

Mientras tanto, en el frente de batalla, el tablero militar sufrió giros drásticos. Aemond Targaryen, quien en el episodio anterior tomó el control absoluto del Trono de Hierro al asumir la ausencia de su hermano, dirigió a Vhagar en un brutal ataque contra Harrenhal. Tras masacrar a Simon Strong y a sus hijos, la aparente invencibilidad del príncipe regente se quebró cuando alguien lo hirió por la espalda, quedando inconsciente bajo los misteriosos cuidados de Alys Rivers. Por su parte, el destronado monarca Aegon II y Larys Strong lograron escabullirse de sus captores Negros y emprendieron un viaje hacia Rook's Rest, motivados por la desesperada obsesión de Aegon por confirmar si su dragón Sunfyre seguía con vida. En el mar, la incertidumbre sobre el paradero de la Serpiente Marina llegó a su fin: Corlys Velaryon fue rescatado de las aguas por Addam of Hull y, en reconocimiento a la lealtad y el heroísmo de los hermanos, el legendario marino decidió legitimar formalmente tanto a Alyn como a Addam como verdaderos Velaryon.

El clímax del episodio reescribió por completo el mapa geopolítico de Westeros con la caída de Desembarco del Rey. Rhaenyra y Daemon Targaryen consolidaron su venganza al tomar la capital a lomos de sus dragones. La victoria de los Negros se facilitó desde el interior gracias a la traición de Ser Luthor Largent (interpretado por la nueva incorporación del elenco, Tom Cullen) y las capas doradas, quienes dieron la espalda a los Verdes para apoyar a Daemon. Al controlar la fortaleza, se develó un secreto que Larys Strong ocultaba: el exmano del rey, Otto Hightower, se encontraba cautivo en las mazmorras de palacio. En una de las decisiones más oscuras de la jornada, Daemon obligó a una debilitada Rhaenyra a decapitar a Otto con sus propias manos, cerrando el episodio con la captura de Alicent y Helaena Hightower ante el Trono de Hierro.

A pesar del impacto dramático del capítulo, la producción no quedó exenta de la mirada severa de la crítica y los fanáticos del universo de George R.R. Martin. El guion despertó fuertes polémicas debido a decisiones narrativas cuestionables, como la omisión de la Batalla del Ojo de Dioses (Fishfeed) —la contienda terrestre más sangrienta del libro Fuego y Sangre—, reducida aquí a una simple celebración posterior entre Daemon y los Lobos de Invierno. Asimismo, la inclusión de una escena de intento de agresión sexual de Jasper Wylde hacia Alicent, interrumpida por Orwyle, funcionó como un recurso perezoso para justificar el encarcelamiento de Wylde.

La audiencia también criticó diversas incoherencias de guion (plot holes), tales como el hecho de que Baela conozca a la perfección la identidad y el aspecto del esquivo dragón Sheepstealer, o la temeraria e inexperta estrategia de enviar a Hugh y Ulf a emboscar a una criatura del tamaño de Vhagar. Finalmente, la ejecución de Otto por mano directa de Rhaenyra se consideró un error histórico dentro del lore de Westeros, bajo el argumento de que los monarcas suelen delegar tales actos, y que la escena —que mostró a la reina llorando en el trono— la expuso en una posición de debilidad frente a sus súbditos, en un momento donde la diplomacia murió definitivamente y solo quedó el fuego y la sangre.

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