Insaciable: la perturbadora película de terror sobre la obsesión corporal que impacta en cines

Tras su paso por Sundance y la Berlinale, la nueva película de Natalie Erika James combina horror físico y crítica social. Todos los detalles.

Jueves, 20 de agosto de 2026 a las 17 06

Por Cristopher Martínez

Jueves, 20 de agosto de 2026 a las 17:06

Después su paso por la sección Midnight de Sundance y su reciente recorrido por la Berlinale, Insaciable (conocida internacionalmente como Saccharine) llegó a los cines de Argentina y marca el regreso de la directora australiano-japonesa Natalie Erika James a las raíces del cine de autor. Es un terreno de presupuesto acotado donde la realizadora se nota mucho más cómoda y lúcida que en sus encargos comerciales para la industria estadounidense, como fue el caso de la precuela Apartment 7A.

Rodada íntegramente en Melbourne con una paleta visual sombría, la historia sigue los pasos de Hana (Midori Francis), una estudiante de medicina acorralada por sus propios demonios y por la presión estética. La trama arranca cuando la protagonista descubre la existencia de "The Grey", una pastilla milagrosa para adelgazar cuya fórmula oculta un ingrediente macabro: cenizas humanas. Como no tiene el dinero para comprarla en el mercado negro, Hana toma una decisión extrema: robar y cremar partes del cadáver con el que practica anatomía en la facultad para fabricar sus propias pastillas en casa. El cuerpo en cuestión pertenece a una víctima de cáncer con obesidad mórbida a quien sus compañeros de clase llaman despectivamente "Big Bertha".

Una atmósfera perturbadora y un despliegue sensorial impecable

En el apartado técnico y narrativo hay muchísimo para destacar. El planteo conecta de forma inteligente con la sátira a la cultura de la imagen femenina que vimos en éxitos recientes del género como The Substance, pero James le suma un sello personal muy interesante. El guion incorpora elementos del budismo sobre los "fantasmas hambrientos" —almas insaciables castigadas por su voracidad en vida— para trazar un paralelo impecable con la dismorfia corporal y el vacío emocional que atraviesa Hana. Además, la película regala un hallazgo visual ingenioso: el espectro del cadáver no aparece de la nada en el ambiente, sino que solo se vuelve visible a través de superficies cóncavas y reflectantes, como la simple curvatura de una cuchara de cocina.

La película se sostiene, en gran medida, por la interpretación visceral de Midori Francis. La actriz le aporta una capa enorme de vulnerabilidad, profundidad y humanidad a un personaje que realiza actos atroces, logrando que el espectador empatice con ella en lugar de juzgarla. En este sentido, el elenco secundario —con Madeleine Madden como la instructora de gimnasio, Danielle Macdonald como su compañera de cursada y la comediante Showko Showfukutei en el rol de la madre— termina de armar un ecosistema creíble alrededor del colapso de la protagonista.

A nivel audiovisual, el trabajo es de primer nivel dentro del terror independiente. La cinematografía atmosférica de Charlie Sarroff claustrofobiza cada plano, pero es el diseño de sonido el que realmente hace el trabajo pesado. Enfocado de manera casi sádica en texturas carnosas, masticaciones intensas, degluciones y crujidos, el apartado sonoro eleva la experiencia del horror físico a un terreno profundamente incómodo y efectivo.

Los baches de un viaje que se vuelve predecible

De igual manera no todo el metraje logra mantener la misma brillantez. A medida que la historia avanza hacia su tramo final, el desarrollo cae en dinámicas un poco repetitivas que van diluyendo el impacto inicial de la premisa. Ciertas subtramas secundarias, como los antecedentes de la relación familiar de Hana, quedan flotando en una ambigüedad sombría que no termina de aportar demasiado y se resuelve con giros.

Por otro lado, la película tambalea en su discurso central al caer en la tentación del jump scare tradicional: usar la figura deteriorada del cadáver de forma efectista para asustar termina chocando un poco con el mensaje supuestamente crítico sobre la diversidad corporal que la obra pretende transmitir.

Más allá de estos tropezones narrativos, el balance de este tercer largometraje de la directora de Relic (2020) es claramente positivo.

8/10 ⭐

Semana del 20/08 al 26/08 en cartelera

Cinépolis Avellaneda
01:00 (Solo sábado) - 2D Español

Showcase Haedo
22:25 - 2D Subtitulada

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