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Reseña Backrooms: Un viaje esquizofrénico hacia el miedo más profundo

La crítica del fenómeno de internet que salta al cine y nos ofrece una experiencia de terror liminal y horror onírico que desafía a Hollywood.

Jueves, 28 de mayo de 2026 a las 15 34

Por Cristopher Martínez

Jueves, 28 de mayo de 2026 a las 15:34

Este jueves 28 de mayo se produce el esperado desembarco en los cines de Argentina de "Backrooms", un largometraje que aspira a redefinir el entretenimiento de terror contemporáneo.

Lo que hoy se presenta como una gran apuesta cinematográfica financiada por el prestigioso estudio A24, en alianza con productores de la talla de James Wan de Atomic Monster y Shawn Levy de 21 Laps, tuvo un origen absolutamente ajeno al mundo del cine, dándole al Cine de YouTuber un espacio para ser también movimiento vanguardista, respetable y capaz de transformar el lenguaje cinematográfico tradicional.

La Evolución de un Mito Colectivo de Internet

La mitología detrás de esta ficción responde a una construcción comunitaria moderna. El concepto inicial germinó de forma anónima en los foros de 4chan durante el año 2019, pero la verdadera revolución cultural ocurrió en 2022. En ese momento, un adolescente llamado Kane Parsons (conocido en redes como Kane Pixels) publicó en su canal de YouTube el cortometraje The Backrooms (Found Footage).

La genialidad de esa pieza despertó la atención inmediata de la industria de Hollywood, derivando en un contrato con A24 mientras Parsons aún terminaba la escuela secundaria. La mayor proeza de este suceso, radica en que aquel video viral, que acumuló millones de reproducciones, se gestó utilizando el software de código abierto Blender dentro de la habitación del joven creador, demostrando que el ingenio no necesita presupuestos millonarios.

Dentro del Laberinto: La Trama y la Estética de ASYNC

Con un libreto desarrollado por Roberto Patino, reconocido por su trabajo en Westworld, la narrativa de la película se sumerge en las actividades de ASYNC, la enigmática corporación encargada de explorar esta red interminable de pasillos. Para respetar el material que le dio vida, la producción se aferra al formato de metraje encontrado y se apoya en una inquietante textura visual que emula el formato VHS de los 90.

A nivel argumental, la dirección de Parsons apuesta por una narrativa cruda y hermética. Acá no existen las resoluciones sencillas ni las respuestas explícitas; la obra prefiere sostener el enigma y dejar que el espectador experimente la misma confusión que los personajes.

El Arte del Terror Liminal y Psicológico

El verdadero magnetismo de la propuesta descansa en su diseño escénico y ambiental, convirtiendo los espacios de transición en los auténticos antagonistas de la función. Al introducir el concepto de terror liminal en el cine de masas, el relato utiliza oficinas desiertas y pasillos interminables para gatillar una profunda desolación. En estos entornos cobra fuerza el concepto de lo uncanny, esa extraña sensación de percibir algo como conocido pero inherentemente alterado o distorsionado.

A pesar de proyectar una arquitectura monumental y geométrica, la constante repetición de muros amarillos genera un encierro claustrofóbico que verdaderamente te sofoca. Esta geografía surrealista invita a comparaciones directas con las mentes de autores como David Lynch o Charlie Kaufman, operando como un reflejo de la psique y las ansiedades humanas.

Gracias a un trabajo de sonido de precisión milimétrica, la experiencia se transforma en un viaje de alta tensión que altera el pulso del espectador sin necesidad de apelar a los sustos predecibles del cine convencional. Si bien esta audaz propuesta artística podría condicionar su recaudación en comparación con producciones más comerciales, el valor del film radica justamente en su originalidad. Por lo tanto, el público debe asistir a las salas dispuesto a dejarse absorber por una atmósfera de horror psicológico que prioriza la tensión constante por sobre los impactos fáciles de la pantalla actual.

Dicho esto, "Backrooms" es una película que se cocina a fuego lento, que busca en lo onírico y el sentimiento de vacío, un miedo primitivo que radica en lo desconocido y en la inmensidad.

⭐ 9/10 

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