La música y el fútbol se fusionan de manera histórica con el lanzamiento de CAMISA 10, el ambicioso álbum de estudio de Ronaldinho presentado a nivel global este 9 de junio de 2026.
El proyecto discográfico llega de la mano del astro brasileño a través de su sello internacional Tu Música, con la producción e idea de Allan Jesus, Roni Maltz Bin y Roberto de Assis (hermano y mánager del exjugador). Con un alcance geográfico impresionante que cruza 18 países de América, Europa, África y Asia, el disco tiene como cabezas de cartel globales a Pitbull y Sean Paul.
La escena de Argentina pisa fuertemente en esta producción con 8 artistas confirmados—Ke Personajes, L-Gante, Q'Lokura, Treekoo, Bhavi, Omar Varela, El Turko y El Negro Tecla—aportando los sonidos autóctonos y urbanos del Cuarteto, Cumbia, Cumbia 420, RKT y Trap.
Completando el mapa internacional, se suman figuras como Jonas Blue, Juan Magán, Willy William, Vegedream, Odumodublvck y Gyakie, paseando por géneros globales como Dancehall, afrobeats y pop urbano.
Este puente cultural conecta directamente con la mentalidad que el crack mantuvo durante su carrera. El astro entiende que, tanto en el estudio como en la cancha, las dinámicas cambian según el entorno: “El balón y el campo son iguales en cualquier parte del mundo, pero las funciones tácticas son un poco diferentes”. Esa capacidad de adaptación exige reflejos mentales instantáneos, algo que se vive tanto en el ritmo de una canción como en el verde césped: “En el fútbol las cosas suceden con mucha rapidez, sólo hay un segundo para pensar”. De todas formas, la melodía no es algo nuevo para él, sino un motor que lo acompaña desde siempre: “La música es mi segunda pasión. Creo que si no fuera jugador... No me imagino poder ser otra cosa que no sea jugador”.
El nivel de excelencia que busca en este disco se respalda en una filosofía de vida estricta basada en el esfuerzo. El brasileño tiene claro que la mediocridad no es una opción: “De nada vale tratar de hacer algo para que quede mal hecho”. Esa búsqueda de superación constante lo mantiene en movimiento continuo, renovando sus metas a cada paso: “Tengo sueños todos los días. Cada día tengo un sueño diferente. Cada día que pasa tengo un sueño que perseguir, que realizar”. Esa incredulidad ante las grandes hazañas ya la vivió en su etapa dorada, cuando le costó asimilar la gloria máxima: “Yo sólo me di cuenta de que era campeón del mundo cuando llegué a Brasil... En el momento de acabarse el juego uno se dice: 'Somos campeones del mundo, pero, ¿será verdad?'”.
Detrás de su eterna sonrisa, el motor de su empuje es su núcleo íntimo, guiado por el recuerdo de su padre y el bienestar de los suyos: “Su ausencia me da tristeza, pero también me da fuerzas... Cada vez que voy a hacer algo que no está bien pienso: 'A mi padre no le gustaría que hiciera esto'”. Esta lealtad incondicional es la base de su templanza: “Mi familia es así, es algo natural, las cosas suceden así, con naturalidad. Es por eso que los quiero de forma especial y sería capaz de dar mi vida por cualquiera de ellos”. Frente a esto, la gratitud espiritual corona su presente: “Sin salud yo no habría podido hacer nada. Tengo que arrodillarme y agradecer todos los días por la salud que tengo. Si la familia está bien, sólo necesito que Él me dé salud para poder ejercer el don que Él me concedió”.
Esa misma cohesión y madurez afectiva es la que trasladaba a sus compañeros de equipo, una mística de vestuario que hoy busca replicar entre los artistas de este álbum: “Desde el inicio creí que íbamos a ser campeones... Porque teníamos una gran amistad y sentíamos mucho respeto mutuo. En esa Copa, éramos un grupo muy maduro. Por eso creo que todos tenían ese sentimiento de seguridad”. Era una certeza silenciosa que unía al plantel en los momentos decisivos: “Creo que nadie lo decía, pero todos lo sentían. Vernos los unos a los otros y decirnos: 'Esta no se nos va'”.
Este crecimiento se forjó saliendo de su zona de confort para absorber la cultura del mundo: “Yo salí de Brasil dispuesto a conocer, a crecer como jugador y como hombre. Cuando yo salí de Brasil sabía que iba a cambiar. Yo quería aprender de todo, quería conocerlo todo”. Sin embargo, la riqueza de la experiencia internacional jamás le hizo olvidar sus raíces: “Las amistades que tengo allí, hasta el día de hoy, son personas a quienes nunca olvidaré, las cuales me ayudaron mucho para poder llegar adonde estoy”. Al final del día, este nuevo lanzamiento musical es otra ofrenda para la gente, entendiendo el arte como un canal de alegría popular: “Le dediqué la Copa al pueblo brasileño que la necesitaba. Un pueblo que sufre y necesitaba una alegría, y le llegó en el momento preciso”.
