Santi Martínez, de El Kuelgue, lanza su nuevo álbum solista con Litto Nebbia como invitado

El tecladista editó un nuevo material íntimo, sumó al maestro Litto Nebbia y reflexionó sobre su impulso compositivo.

Martes, 15 de septiembre de 2026 a las 19 50

Por Cristopher Martínez

Martes, 15 de septiembre de 2026 a las 19:50


El tecladista y compositor de El Kuelgue, Santi Martínez, dio un nuevo paso en su camino al publicar su tercer disco solista titulado Ni el principio ni el final. Después de más de dos décadas de trayectoria junto a la banda, el músico profundizó en su faceta personal a través de nueve canciones que combinan pianos, guitarras y sintetizadores enun recorrido que transita por climas íntimos y eléctricos. Este lanzamiento es otro gran momento dentro de su proyecto individual, donde ya acumuló tres álbumes, EPs y colaboraciones con figuras de la talla de Rosario Ortega, Fernando Samalea y Leo García.

La gran sorpresa de este material llegó con una colaboración histórica, ya que el legendario Litto Nebbia participó en la canción Migas y Cenizas. Para el autor, trabajar junto al referente significó cumplir un anhelo profundo: "Es el sueño del pibe ser producido por el máster, estar del otro lado de la consola y que él me diga 'esto es así, esto asá'". Por otro lado, la apertura del álbum, titulada Terciopelo, llegó acompañada de un cuidado video lyric dirigido por No es Mala junto a Maximiliano Díaz y Braian Parker, aportando una dimensión visual que complementa la propuesta sonora.

Escuchá el álbum acá

La cocina creativa y el pulso musical

Detrás de este nuevo repertorio, el proceso compositivo de Santi Martínez se rige por una dinámica impulsiva donde la experimentación ocupa el centro de la escena. Al respecto, el artista reconoció que "yo reconozco en mí una especie de miopía artística: nunca sé bien qué estoy haciendo mientras lo hago. Hago, hago y hago, y recién cuando me alejo entiendo qué estaba pasando". Esa misma libertad creativa nutrió tanto su camino personal como su rol en El Kuelgue, un proyecto que definió como "un laboratorio de lo espontáneo, un refugio donde el absurdo, la improvisación y la teatralidad no son adornos, sino la estructura misma de su identidad".

A pesar de la experiencia acumulada, el músico admitió que las inseguridades y el síndrome del impostor aparecen de manera recurrente, al punto de pensar que "algún día se van a dar cuenta de que no éramos lo que creían". Sin embargo, aclaró que "en el andar se van quitando esos miedos, te das cuenta de que es algo que sabés hacer y es natural para uno dar estos pasos". Lejos de sobredimensionar el éxito, su filosofía se basó siempre en disfrutar del proceso creativo, recordando que "el entusiasmo de tener una melodía nueva cuando estás en tu habitación en pijama con una guitarra es como ser un nene en una juguetería".

Temas de la nota

Las más leídas

Temas de la nota

Últimas noticias