El proyecto canadiense de dark wave y synthpop TR/ST, fundado en 2010 y liderado por el productor y vocalista Robert Alfons, llega al país para repasar lo mejor de su discografía —que incluye álbumes fundamentales como TRST, Joyland, la saga The Destroyer y su más reciente lanzamiento, Performance—. Su propuesta musical combina atmósferas góticas, house de los 80, acid house, techno y dream pop, dando forma a un sonido oscuro, magnético y vanguardista que marcó a una generación de la música electrónica alternativa.
El encuentro con su público tendrá lugar el próximo 4 de noviembre en Niceto Club, ubicado en Buenos Aires. Una oportunidad única para vivir de cerca la intensidad de su música en vivo y su inconfundible propuesta escénica.
Las entradas se podrán adquirir a partir del miércoles 17 de junio a las 10 hs a través del sistema Venti (disponibles con todos los medios de pago). Todo en este enlace.
El universo creativo de TR/ST —el proyecto liderado por Robert Alfons— transita entre la intensidad sonora y la introspección, manteniendo una visión muy particular sobre el arte y la conexión con el público. Al reflexionar sobre cómo se reciben sus canciones, Alfons señala que "Lo último que quiero es que la gente piense que hay una forma estricta de experimentar e interpretar una canción". Lejos de buscar un control estricto sobre el oyente, su intención es generar un impacto genuino: "No puedo controlar cómo se siente la gente. Espero que escuchen, espero que tengan reacciones fuertes ante la música, ya sean buenas o malas".
A la hora de componer, el proceso suele enfrentarse a barreras internas y autocrítica constante, donde "superar la voz que dice que esto no es lo suficientemente bueno" se convierte en el mayor desafío, admitiendo con franqueza: "Siempre creo que no soy lo suficientemente bueno". Esa misma sensibilidad se cruza con su experiencia vital y su identidad, afirmando con orgullo: "Estoy muy agradecido de ser queer" (marica/LGBTIQ+), y destacando que "eso me ha dado un nivel más alto de empatía y solidaridad con los demás".
Esta perspectiva singular también se traslada al diseño físico de los discos y a la lectura de las letras. En lugar de buscar respuestas inmediatas, prefiere mantener la magia de la interpretación personal: "Odio... comprar un álbum y hojear el libreto buscando fotos, y que las letras estén ahí mismo. Escucho una canción durante años y años, y luego me apego a las letras que creí que eran". Del mismo modo, entiende que los tiempos de publicación requieren equilibrio: "Creo que es importante tener paciencia y sacar las cosas cuando estás listo", aunque advierte que "hay un límite en cuanto al tiempo que puedes ser quisquilloso con las cosas".
Fuera de los sintetizadores y los estudios, su creatividad encuentra refugio en la naturaleza y la agricultura. Su próximo gran desafío está vinculado a la tierra: "Mi próximo proyecto es cultivar aceitunas, esos árboles me parecen increíblemente hermosos". Sobre esta nueva etapa, confiesa que "estoy obsesionado con comenzar el proceso de cultivarlas y la transformación de este fruto que es esencialmente imposible de comer a menos que las sales o las prenses para hacer aceite". Y al enfrentarse a las lecturas crípticas que a menudo rodean a su música, concluye con total naturalidad: "Todo esto no me parece nada misterioso".
