Aníbal Moreno tendrá la responsabilidad de ocupar el centro del mediocampo de River ante Racing y Boca, después de una reaparición que dejó conforme al cuerpo técnico. El futbolista de 27 años volvió a jugar frente a Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes, tras permanecer un mes y medio sin competir por una discopatía lumbar. Ahora, la lesión de Fausto Vera, quien no regresaría hasta después del superclásico, le abre una oportunidad para sostener la titularidad en el cierre del año.
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Un regreso con respaldo de Ponzio
Leonardo Ponzio lo eligió para enfrentar a Belgrano cuando todavía tenía a Vera disponible, una decisión que mostró su confianza en la recuperación del volante. Moreno respondió con orden posicional, comunicación con sus compañeros y circulación segura de la pelota. Después de un período de trabajos físicos específicos, priorizó las entregas simples y la ocupación de los espacios para darle continuidad al juego del equipo.
El próximo compromiso será en el Monumental frente a Racing, uno de sus anteriores clubes, antes de la visita a Boca en la Bombonera. Sin Vera, Moreno se perfila como único mediocampista central, con la tarea de equilibrar la recuperación y la salida desde el fondo. En ese sector también esperan una oportunidad los juveniles Lucas Silva y Santiago Espíndola. Silva había ganado protagonismo durante la etapa de Eduardo Coudet, cuando recibió minutos y respaldo para competir por el puesto.
La regularidad, el desafío después de un año de altibajos
La continuidad aparece como la principal cuenta pendiente de Moreno en River. Aunque recibió reconocimiento por su compromiso —incluida su participación en la final del Clausura en Córdoba con escaso tiempo de recuperación de un desgarro—, algunos errores condicionaron sus actuaciones. Entre ellos estuvieron las pérdidas de pelota frente a Tigre y dos fallas ante Racing en el Cilindro, cuando una salida dejó una oportunidad para Adrián “Maravilla” Martínez y un rechazo de cabeza favoreció a Santiago Solari. En aquel encuentro, las intervenciones de Santiago Beltrán evitaron que esas acciones terminaran en gol.
Sus registros de 2026 muestran, sin embargo, una participación sostenida: acumula alrededor de 100 quites, más de 150 duelos ganados y una precisión de pase cercana al 85%. También supera los 20 pases clave y los 20 remates, aunque mantiene una baja efectividad para convertir. Esos números reflejan su aporte tanto en la recuperación como en la elaboración. Los cruces con Racing y Boca le ofrecerán la posibilidad de acompañar ese despliegue con mayor seguridad y regularidad, dos aspectos que necesita afianzar para consolidarse como titular.
