Boca sufrió un duro golpe en la Bombonera y complicó sus aspiraciones de alcanzar la final de la Copa Sudamericana. El conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena cayó 1-0 frente a Vasco da Gama, perdió un invicto de 17 partidos y sufrió su primera derrota desde la llegada del entrenador. La falta de claridad ofensiva, los errores defensivos y, especialmente, la ausencia de Leandro Paredes condicionaron el rendimiento de un equipo que ahora deberá revertir la serie como visitante.
Te puede interesar
La ausencia de Paredes y un mediocampo sin conducción
El entrenador apostó por Enner Valencia como titular en reemplazo de Miguel Merentiel, mientras que Alarcón ingresó por el lesionado Paredes y Palacios también apareció entre las modificaciones. Aunque Boca intentó imponer condiciones desde el comienzo, rápidamente quedaron expuestas las dificultades para organizar el juego, administrar la posesión y encontrar profundidad. Milton Delgado asumió buena parte de las responsabilidades en la mitad de la cancha, pero debió multiplicarse entre la recuperación y la distribución, una exigencia que terminó afectando el equilibrio colectivo.
Vasco da Gama aprovechó las imprecisiones del local y comenzó a manejar los tiempos del encuentro. Con Santiago Sosa y Alan Lescano como piezas importantes en la construcción ofensiva, el conjunto brasileño encontró espacios y generó las situaciones más peligrosas. La ventaja llegó durante el primer tiempo, cuando Andrés Gómez envió un centro preciso para Adson, quien anticipó a Jagger Herrera y definió ante Montero para establecer el 1-0. El gol profundizó las dudas de Boca, que mostró dificultades para recuperar la pelota y reaccionar ante un rival mejor organizado.
Un jugador más, varias ocasiones y ninguna respuesta en el marcador
En el complemento, Boca adelantó sus líneas y consiguió mayor presencia en campo contrario. Una intervención de Lautaro Blanco terminó con un centro que se cerró peligrosamente y golpeó el travesaño. También aparecieron oportunidades mediante cabezazos de Di Lollo y Herrera, mientras Arruabarrena buscaba variantes para aumentar el peso ofensivo. El panorama parecía favorable cuando Andrés Gómez fue expulsado tras recibir dos tarjetas amarillas en una misma acción, una situación que dejó a Vasco da Gama con diez futbolistas durante aproximadamente media hora.
Sin embargo, la superioridad numérica no alcanzó para modificar el resultado. El conjunto brasileño retrocedió, cerró espacios y concentró sus esfuerzos en defender la ventaja, mientras Arruabarrena acumuló delanteros y apostó por los centros al área. Pese a las situaciones generadas, Boca careció de precisión en la definición y de variantes para quebrar la resistencia visitante. La derrota dejó al Xeneize ante un escenario exigente: deberá ganar en Brasil para mantener sus posibilidades de disputar la final, recuperar la solidez que había mostrado durante su racha invicta y encontrar soluciones futbolísticas frente a la ausencia de su principal conductor.
