Boca celebró en el Morumbí y cambió sus planes tras eliminar a San Pablo

El plantel xeneize festejó en el vestuario la clasificación a las semifinales de la Copa Sudamericana, luego de superar a San Pablo en Brasil. Rodolfo Arruabarrena destacó el carácter de los juveniles y resolvió que la delegación pasara la noche en la ciudad paulista antes de regresar a la Argentina.

Miércoles, 16 de septiembre de 2026 a las 11 54

Por Redacción

Miércoles, 16 de septiembre de 2026 a las 11:54


Boca cerró una jornada cargada de tensión y alivio en el estadio Morumbí, donde consiguió avanzar a una nueva instancia continental. Una vez finalizado el encuentro, los jugadores trasladaron la celebración al vestuario, con música, cánticos y cumbia, mientras comenzaban a dimensionar el valor del resultado obtenido ante uno de los equipos más importantes del fútbol brasileño.

El entrenador Rodolfo Arruabarrena resaltó especialmente la respuesta de los futbolistas más jóvenes. Según explicó, varios de ellos tenían una oportunidad decisiva para mostrarse en un escenario exigente, pero afrontaron el compromiso con tranquilidad, personalidad y temple. Para el técnico, la clasificación también podía servir para modificar el ánimo del grupo y fortalecer a un plantel que buscaba recuperarse después de atravesar resultados adversos.

Los festejos y una decisión inesperada

La intimidad del vestuario mantuvo un clima distendido durante varios minutos. Mientras los jugadores cenaban, Carlos Palacios salió hacia el micro con el parlante que había acompañado los festejos. Arruabarrena, sin embargo, procuró bajar la euforia y les recordó a sus dirigidos que Boca solamente había superado los cuartos de final, por lo que todavía quedaban dos instancias para alcanzar el título.

La delegación tenía previsto abandonar Brasil poco después del partido, pero el cuerpo técnico decidió alterar el cronograma. El entrenador priorizó la alimentación, la recuperación muscular y el descanso después del desgaste realizado en el Morumbí. Por ese motivo, Boca permaneció durante la noche en San Pablo, programó una práctica para la mañana siguiente y dispuso que el regreso a la Argentina se produjera después del almuerzo.

Del recuerdo de Riquelme al partido con San Lorenzo

La salida del estadio tuvo como protagonistas al capitán Leandro Paredes, a Miguel Merentiel y a varios de los jugadores más jóvenes del equipo. También apareció Juan Román Riquelme junto a su hijo Agustín. El presidente de Boca se detuvo frente a los murales que exhiben la historia deportiva de San Pablo, un club al que había enfrentado durante su etapa como futbolista y que representa un rival ligado a distintos recuerdos internacionales del conjunto xeneize.

Antes de retirarse, Arruabarrena insistió en la necesidad de dejar atrás rápidamente la clasificación y concentrarse en el próximo compromiso frente a San Lorenzo. Boca regresaría al país con un lugar asegurado en las semifinales de la Copa Sudamericana, pero también con la obligación de responder en el torneo local. La victoria en Brasil dejó entusiasmo, fortaleció al grupo y renovó la expectativa de volver a competir por un título internacional.

 

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