Boca fortaleció su presente futbolístico después de un primer semestre marcado por las eliminaciones en la Copa Libertadores y los playoffs del Torneo Apertura. El triunfo por 3-1 ante Recoleta, en la ida de los octavos de final de la Copa Sudamericana, dejó al equipo cerca de la clasificación y confirmó una mejora sostenida en su funcionamiento.
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El conjunto de Rodolfo Arruabarrena también recuperó terreno en el Torneo Clausura y continuó en la Copa Argentina, donde enfrentará a Vélez por los octavos de final. Boca buscará sumar su segunda victoria en cinco fechas del campeonato y luego viajará a Paraguay para definir la serie internacional.
Paredes condujo la transformación del mediocampo
La recuperación encontró su principal sostén en Leandro Paredes, quien asumió la conducción y elevó el rendimiento colectivo. Milton Delgado y Santiago Ascacíbar aportaron recuperación, movilidad y llegada al área rival, mientras que los juveniles Tomás Aranda y Leonel Flores ganaron protagonismo con buenas actuaciones.
Los refuerzos también comenzaron a integrarse al funcionamiento. Sebastián Villa resultó determinante en la remontada frente a Recoleta, Lozano recibió el respaldo público del entrenador y el cuerpo técnico esperará por Enner Valencia para ampliar las alternativas ofensivas.
Los otros grandes profundizaron sus conflictos
El presente de Boca contrastó con la situación de sus principales rivales. River quedó último y sin goles en su zona después de una fuerte inversión en incorporaciones, además de sufrir la eliminación ante Aldosivi en la Copa Argentina. Independiente se quedó sin entrenador, Racing recibió cuestionamientos contra la conducción de Diego Milito y San Lorenzo continuó afectado por problemas económicos, malos resultados y presiones de la barra sobre el plantel.