La protesta de Vélez por la planilla que presentó Boca en los octavos de final de la Copa Argentina abrió una discusión sobre el alcance de las sanciones disciplinarias. El Xeneize había incluido a seis jugadores extranjeros, uno más de los permitidos por el convenio colectivo. El sexto era Ángel Romero, que estuvo entre los suplentes y no entró a la cancha. El Tribunal de Disciplina consideró que hubo una irregularidad administrativa, aplicó una sanción económica y dejó firme el resultado: el 0-0 y la posterior clasificación de Boca por penales.
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La diferencia entre figurar en la planilla y jugar
Fernando Mitjans, presidente del Tribunal, admitió en una entrevista con Olé que Vélez tenía motivos para presentar el reclamo. Sin embargo, explicó que el convenio colectivo establece cuántos extranjeros pueden jugar, mientras que el reglamento de la Copa Argentina permite participar a los futbolistas inscriptos en la AFA. Según su interpretación, las normas debían analizarse en conjunto y también a la luz de antecedentes disciplinarios. Para los integrantes del Tribunal, la presencia de Romero en el banco no equivalía a su participación en el partido: el delantero estaba inscripto y habilitado, pero no llegó a ingresar.
Ese punto, sostuvo Mitjans, separó el error en la confección de la planilla de una posible alineación indebida. El dirigente aclaró que el análisis podría haber cambiado si Romero hubiera pisado el campo de juego. También defendió la proporcionalidad de la resolución: entendió que eliminar a Boca por una infracción administrativa, para la cual se aplicó una multa, habría significado imponer un castigo excesivo frente a la falta cometida. La explicación no niega el hecho que denunció Vélez —Boca anotó seis extranjeros—, sino que se concentra en qué consecuencia correspondía darle.
Mitjans negó presiones y explicó cómo se votó
El presidente del Tribunal rechazó las versiones de que el expediente hubiera pasado al Comité Ejecutivo de la AFA o de que algún dirigente hubiera intervenido para favorecer a Boca. Afirmó que Claudio “Chiqui” Tapia no llamó a los integrantes del organismo y precisó que los seis miembros que participaron en la votación aprobaron el fallo por unanimidad, sin abstenciones. Mitjans aclaró que él no vota desde que asumió la presidencia. Con esas precisiones respondió a las sospechas que circularon durante los días previos a la publicación de la resolución.
Mitjans también se refirió a su simpatía por Boca y a su llegada al Tribunal en 1994, por recomendación de Mauricio Macri. Aseguró que dejó de asistir a la cancha hace años para resguardar su función y sostuvo que las preferencias personales de quienes integran el organismo no deben determinar sus decisiones. Recordó, además, que trabajó bajo la presidencia de Julio Grondona y que el Tribunal revisa habitualmente entre 300 y 400 expulsiones e infracciones para elaborar sus boletines. A su juicio, el expediente Boca-Vélez siguió un trámite disciplinario conocido, aunque su repercusión fue mucho mayor. Frente al malestar de los hinchas de Vélez, insistió en que la irregularidad fue sancionada, pero que no alcanzaba para quitarle a Boca el pase de ronda.
