Este viernes por la tarde, River Plate movió el tablero. El club de Núñez hizo oficial la contratación de Nicolás Otamendi, el defensor campeón del mundo que desde hace años repetía en público y en privado su deseo de vestir la banda roja.
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El anuncio llegó a horas de que el jugador viaje a Estados Unidos para disputar la Copa del Mundo con la selección argentina, y la noticia corrió rápido entre los hinchas millonarios.
Otamendi, de 38 años, firmó un contrato por 18 meses. No es un refuerzo más. Es un jugador que tuvo ofertas millonarias del fútbol árabe y de otras ligas, pero que priorizó el sentimiento por encima del dinero.
El defensor llegó con el pase en su poder después de quedar libre del Benfica, club donde fue capitán y referente durante varias temporadas.
Otro campeón del mundo se viste de millonario: Otamendi jugará la Sudamericana con River
El defensor se suma a River en un momento clave. El equipo de Eduardo Coudet se prepara para los octavos de final de la Copa Sudamericana 2026, y la dirigencia considera que la experiencia del defensor será determinante para afrontar los mano a mano. No es un dato menor: Otamendi es el defensor argentino más ganador de la historia.
El jugador siempre fue claro con su afecto por el club. En más de una entrevista, reconoció su fanatismo y prometió que, llegado el momento, iba a ponerse la camiseta.
Ese momento llegó. Y llegó antes de un Mundial, una ventana que podría haber complicado las negociaciones. Sin embargo, el jugador y el club cerraron los detalles en las últimas horas.
El contexto del fichaje
La contratación de Otamendi no es un hecho aislado. River busca reforzar su defensa de cara a la segunda mitad del año, y el nombre del campeón del mundo encajaba perfecto en el perfil que buscaban: experiencia, jerarquía y liderazgo.
El jugador se sumará a los entrenamientos después de su participación en la Copa del Mundo. Mientras tanto, en Núñez celebran. No todos los días se ficha a un defensor con su trayectoria, y menos en las condiciones que se dio. El pase libre, la voluntad del jugador y el cariño de la gente fueron los tres pilares de la operación.
El sueño está cumplido. Ahora, a Otamendi lo espera la banda roja, la Sudamericana y una hinchada que ya lo siente como propio. El deseo del campeón del mundo se hizo realidad.