Franco Colapinto firmó una de sus actuaciones más destacadas desde que desembarcó en la Fórmula 1. En el histórico circuito de Silverstone, escenario del Gran Premio de Gran Bretaña, el piloto argentino protagonizó una sólida remontada que lo llevó desde el 19° puesto de partida hasta la novena posición, resultado que le permitió volver a sumar puntos para Alpine después de varias competencias complicadas.
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La carrera comenzó de la mejor manera para el bonaerense. Tal como ya había mostrado en la Sprint y en otras competencias de la temporada, volvió a sacar provecho de una de sus principales virtudes: la largada. Con una maniobra limpia y agresiva ganó varias posiciones en los primeros metros y, a partir de allí, construyó una competencia muy consistente. El ritmo con los neumáticos medios, una correcta estrategia del equipo y la ausencia de errores le permitieron mantenerse dentro del grupo que peleó por los puntos durante gran parte de la prueba.
Una vez finalizada la competencia, Colapinto no ocultó la satisfacción por el resultado y dejó una frase que reflejó el desahogo acumulado luego de varias fechas en las que distintos inconvenientes le impidieron mostrar su verdadero potencial. "A veces, en un punto, la injusticia llega a su fin y tenemos un poco de buena suerte", expresó. Además, aseguró que fue una carrera muy sólida y destacó especialmente la evolución que mostró el auto respecto de los últimos fines de semana.
Corrió con un problema de visibilidad y también habló del cruce con Gasly
El argentino también reveló una situación que pasó inadvertida durante la transmisión oficial. Según contó, afrontó las últimas 20 vueltas con un serio inconveniente en la visibilidad debido a un problema con la capucha que utiliza debajo del casco. Esa falla le tapó parcialmente uno de los ojos y complicó especialmente su rendimiento en los sectores de mayor velocidad del circuito británico.
"No veía nada. No sé qué pasó con la capucha, tenía un ojo completamente tapado y en las curvas rápidas se me hacía muy difícil. Me tengo que cortar un poco la peluca", bromeó entre risas, sin perder el buen humor pese a las dificultades. Aun así, logró sostener el ritmo hasta la bandera a cuadros y conservar un resultado que significó un importante envión anímico tanto para él como para Alpine, que disputó su carrera de local.
Otro de los momentos que dejó la competencia ocurrió apenas iniciada la prueba, cuando Colapinto y Pierre Gasly estuvieron muy cerca de tocarse en una maniobra que pudo haber complicado a ambos pilotos. Sin entrar en polémicas, el argentino prefirió bajar el tono y señaló que el episodio será analizado puertas adentro del equipo. "Vean la cámara a bordo. Estuvo muy cerca, pero lo hablaremos después", comentó.
Más allá de ese incidente, el balance fue ampliamente positivo. El argentino recuperó 10 posiciones, volvió a terminar dentro del Top 10, sumó unidades importantes para el campeonato y demostró que, cuando el auto responde, puede competir de igual a igual con pilotos y equipos de mayor presupuesto. Después de varias semanas marcadas por la frustración, Silverstone representó un punto de inflexión para Colapinto, que volvió a sonreír y alimentó la ilusión de seguir creciendo en la máxima categoría del automovilismo mundial.