El posible interés del Barcelona por incorporar a Julián Álvarez sumó un nuevo capítulo y podría derivar en un conflicto ante la FIFA. Desde el Atlético de Madrid analizan presentar una denuncia formal al considerar que el club catalán intentó negociar con el delantero argentino sin autorización. La situación cobra relevancia porque el atacante se encuentra dentro del denominado período protegido, una instancia contractual especialmente contemplada por el reglamento internacional.
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La normativa de la FIFA establece que los futbolistas de entre 23 y 28 años quedan amparados por un período de protección de tres temporadas o tres años desde la firma de su contrato. En el caso de Álvarez, de 26 años, el acuerdo firmado con el conjunto madrileño en 2024 se extiende hasta el 30 de junio de 2030, por lo que continúa bajo esa protección reglamentaria.
Las sanciones que podrían alcanzar al Barcelona
Si el organismo determinara que el Barcelona indujo al jugador a romper unilateralmente su contrato, la consecuencia más severa sería la prohibición de incorporar futbolistas durante dos mercados de pases consecutivos, tanto a nivel nacional como internacional.
Además, el reglamento contempla una presunción que complica la situación de cualquier club involucrado en una negociación irregular. Si un futbolista firma con otra institución dentro de los 45 días posteriores a la ruptura de su contrato, se presume que existió una influencia directa del nuevo club. En ese escenario, la entidad acusada debería demostrar ante los órganos competentes que no intervino en la decisión del jugador.
Julián Álvarez también podría ser sancionado
Las consecuencias no recaerían únicamente sobre el club interesado. La normativa de la FIFA prevé sanciones deportivas para los futbolistas que rescindan unilateralmente sus contratos durante el período protegido. En esos casos, el jugador puede recibir una suspensión de hasta cuatro meses sin disputar encuentros oficiales, plazo que incluso puede ampliarse en situaciones consideradas agravantes.
A esto se suma una posible compensación económica a favor del club perjudicado. La indemnización contempla distintos factores, entre ellos el valor contractual del futbolista, la pérdida de una futura transferencia y los costos que demande encontrar un reemplazante. En medio de este escenario, las recientes declaraciones de Julián Álvarez, quien reconoció que considera una transferencia como la mejor salida para su futuro, sumaron un nuevo elemento a una situación que podría trascender el plano deportivo y llegar a los despachos de la FIFA.