España no dejó dudas. La Roja se convirtió en el primer finalista del Mundial 2026 tras vencer 2-0 a Francia en una semifinal que tuvo de todo: un penal, un golazo de antología y una lesión que condicionó a la selección francesa.
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Mikel Oyarzabal abrió el marcador desde los doce pasos y Pedro Porro cerró la cuenta con una obra de arte. La Roja espera por el ganador de Argentina-Inglaterra en la final.
El partido empezó con un ritmo trepidante. España se hizo dueña de la pelota desde el primer minuto, con el 56% de posesión, y fue tejiendo su juego sin apuros.
Francia, fiel a su identidad, esperó de contra y buscó la velocidad de sus extremos. Pero el partido no encontraba el gol. Francia no remató al arco en los primeros 45. España, en cambio, tuvo uno y fue al fondo de la red.
España es el primer finalista del Mundial: venció 2-0 a Francia y espera rival
El primer gol llegó después de una jugada que parecía inofensiva, pero que terminó siendo decisiva.
Lamine Yamal, inteligente como los grandes, buscó el contacto dentro del área y encontró la infracción de Lucas Digne, que cayó en la trampa de una manera tan ingenua como infantil.
El árbitro no dudó: penal. Oyarzabal tomó la pelota, la colocó en el punto y definió con una frialdad absoluta. Maignan no pudo frenar el disparo y así los españoles se pusieron arriba en el marcador.
Y ese gol no fue un gol cualquiera. Fue el quinto de Oyarzabal en esta Copa del Mundo. Con ese tanto, igualó a David Villa (2010) y Emilio Butragueño (1986) como los máximos goleadores de España en una misma edición del torneo.
Además, sumó una asistencia, alcanzando las seis participaciones de gol en un solo Mundial, un récord absoluto para un jugador español.
En el medio de todo eso, el partido también tuvo su cuota de drama. Francia sintió el golpe del penal, pero también el de la lesión de William Saliba, que a los 29 minutos del primer tiempo tuvo que abandonar el campo.
El defensor del Arsenal, una pieza clave en la defensa francesa, no pudo seguir y dejó un hueco que la selección de Deschamps intentó cubrir sin éxito con Maxence Lacroix.
Pero el golpe definitivo llegó a los 59 minutos. Pedro Porro, uno de los mejores laterales de este Mundial, se vistió de atacante. Hizo una pared fenomenal con Dani Olmo, se metió en el área y definió de manera perfecta contra Maignan.
El defensor del Tottenham, que viene siendo una de las revelaciones del torneo, controló todas las variantes y por eso llegó el 2-0 definitivo. Un gol que cerró el partido y que dejó a Francia sin respuestas.
La Roja, que ya había sido superior en la primera mitad, manejó los tiempos en el complemento. No se desesperó. Dejó que Francia viniera y, cuando llegó, la defensa española estuvo firme. La Roja aguantó, esperó su momento y, cuando el árbitro pitó el final, la celebración fue total.
España está en la final del Mundial. Espera por el ganador de Argentina-Inglaterra. La Roja sueña con su segundo título mundial. Y la noche de Oyarzabal y Porro ya es parte de la historia grande del fútbol español.