La concentración de la selección de Francia sumó un foco inesperado de conflicto a menos de dos semanas del inicio del Mundial 2026. Durante una reunión con el presidente de la Federación Francesa de Fútbol (FFF), Philippe Diallo, varios jugadores manifestaron su descontento por la cantidad de entradas asignadas para acompañantes. La decisión generó tensión dentro del grupo y abrió una negociación que todavía continúa.
Te puede interesar
Los jugadores reclamaron más lugares para familiares
Según trascendió en medios franceses, cada integrante del plantel recibió ocho entradas para los partidos de la Copa del Mundo, aunque solamente dos serán gratuitas. Las otras seis deberán abonarse. La medida provocó cuestionamientos entre los futbolistas, que consideraron insuficiente el cupo disponible frente a la cantidad de familiares y allegados que viajarán a Estados Unidos, México y Canadá para seguir la competencia.
El malestar no quedó limitado únicamente a las localidades. También aparecieron diferencias por las primas económicas vinculadas al desempeño del equipo durante el torneo. Desde la federación explicaron que los montos se ajustaron debido a los costos operativos que demandará la participación en la competencia, aunque las conversaciones continuaron durante los últimos días para acercar posiciones.
La selección mantuvo la actividad mientras avanzan las negociaciones
A pesar de las diferencias, el plantel participó de los compromisos comerciales previstos junto a los patrocinadores oficiales. El gesto buscó mostrar normalidad puertas afuera mientras dirigentes y futbolistas intentan alcanzar un acuerdo que permita desactivar el conflicto antes del debut mundialista.
La selección dirigida por Didier Deschamps llegará al torneo como una de las principales candidatas al título. Integrará el Grupo I junto a Senegal, Irak y Noruega, y comenzará su participación el 16 de junio frente al conjunto africano. Luego enfrentará a Irak el 22 de junio y cerrará la fase inicial ante Noruega el 26 de junio.