La clasificación de Boca Juniors a los octavos de final de la Copa Sudamericana dejó alivio por el resultado, aunque también abrió espacio para la autocrítica. Tras la definición por penales en Chile, Leandro Paredes asumió la voz del plantel y salió a respaldar públicamente a Tomás Aranda, quien falló un remate decisivo al intentar picar la pelota frente al arquero Omar Carabalí.
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El juvenil, que durante los 90 minutos se convirtió en el futbolista más desequilibrante del conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena, pasó en pocos instantes de ser una de las figuras del partido a quedar señalado por el penal desperdiciado. Sin embargo, apenas el arquero colombiano detuvo el disparo, Paredes rompió la fila de los ejecutantes, fue a buscar al mediocampista y lo abrazó para transmitirle tranquilidad antes de que continuara la definición.
Paredes valoró el partido de Aranda y destacó el aprendizaje
Después del encuentro, el campeón del mundo evitó centrar el análisis en el penal fallado y prefirió poner el foco en el rendimiento general del juvenil. Según explicó, se trató de una decisión propia de un futbolista con poca experiencia y sostuvo que ese tipo de situaciones forman parte del crecimiento de cualquier jugador.
Paredes consideró que Aranda realizó un encuentro de gran nivel y remarcó que fue uno de los futbolistas que impulsó al equipo cuando el desarrollo se volvió más complicado. Además, señaló que el mediocampista aprenderá a reconocer cuáles son los momentos adecuados para intentar una definición de esas características, sin que ese error empañe todo lo bueno que mostró durante el partido.
El respaldo del referente también buscó descomprimir la presión sobre uno de los juveniles con mayor proyección del plantel. A pesar de la falla desde los doce pasos, Lautaro Blanco convirtió el siguiente penal y aseguró la clasificación de Boca, evitando que el error tuviera consecuencias deportivas para el equipo.
El capitán reconoció el malestar por el nivel del equipo
Más allá del pase a la siguiente instancia, Leandro Paredes admitió que el plantel terminó la noche con sensaciones encontradas. Explicó que el objetivo principal era avanzar de ronda, aunque reconoció que el funcionamiento colectivo estuvo lejos de lo planificado y que el grupo no quedó conforme con la producción futbolística mostrada frente a O'Higgins.
El mediocampista aclaró que el sentimiento predominante no fue de enojo, sino de malestar por no haber podido trasladar al campo de juego la idea que pretendía el cuerpo técnico. También remarcó que el equipo deberá mejorar en los próximos compromisos para recuperar el nivel esperado y competir con mayores garantías tanto en el plano internacional como en el torneo local.
Pensando en los octavos de final frente a Recoleta, Paredes aseguró que el plantel trabajará para consolidar la propuesta futbolística de Arruabarrena. Además, recordó que vestir la camiseta de Boca implica pelear por todos los títulos y sostuvo que el club tiene la obligación permanente de llegar a las instancias decisivas. Antes de retirarse del estadio, también minimizó el cruce con el árbitro Wilmar Roldán y agradeció el apoyo de los hinchas que acompañaron al equipo en Chile durante una noche cargada de tensión.