El predio de Cantilo, ese lugar a 700 metros del Monumental donde River entrena a los futbolistas que no tiene en cuenta, está a punto de quedar vacío.
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Ya salieron Paulo Díaz, Germán Pezzella, Maximiliano Meza, Matías Galarza Fonda, Kevin Castaño y otros. Hace días, Fabricio Bustos acordó su rescisión y se fue libre.
Solo queda uno. El uruguayo Matías Viña es el último sobreviviente del "container". Y su situación es, quizás, la más complicada de todas.
El problema no es solo deportivo. Viña no juega desde mayo, cuando se lesionó ante Rosario Central. Tampoco está en los planes de Leonardo Ponzio.
La salida de Viña de River se complica: Flamengo no lo quiere y el mercado se cierra
Pero su salida no depende de River. Su pase pertenece a Flamengo, que lo prestó a principios de año con una obligación de compra de 4,5 millones de dólares si disputaba el 50% de los partidos.
Esa cláusula nunca se activó porque River lo marginó justamente para evitarla. Ahora, el club de Núñez quiere devolverlo antes de tiempo, pero desde Río de Janeiro la respuesta fue tajante: si cortan el préstamo ahora, River debe pagarle el salario hasta diciembre.
Flamengo no quiere saber nada con reintegrar a Viña. El lateral no entra en los planes de Leonardo Jardim y el club ya tiene a Alex Sandro y Ayrton Lucas en esa posición.
El tire y afloje que no termina
La dirigencia brasileña se mantiene inflexible: no absorberá el contrato ni sumará al jugador al plantel. La pelota, entonces, queda del lado de River, que tampoco quiere hacerse cargo de un sueldo que no estaba en sus planes.
Mientras tanto, el tiempo corre. Este viernes cierra el mercado de pases en Brasil, lo que le cerraría a Viña una de las pocas puertas que le quedaban para seguir jugando en un fútbol que conoce.
Sus agentes trabajan contrarreloj para encontrarle un destino en ligas alternativas, pero las opciones se reducen con cada hora que pasa.
Un final anunciado
La etapa de Viña en River fue un fracaso. Llegó a principios de año con la expectativa de recuperar su mejor nivel, pero solo sumó 14 partidos, seis como titular, sin goles ni asistencias.
Su último partido fue el 18 de mayo y su momento más recordado no fue por una jugada, sino por haber atajado unos minutos ante Blooming tras la expulsión de Santiago Beltrán.
Si no encuentra club antes del viernes, Viña deberá entrenar solo en Cantilo hasta diciembre, sin jugar partidos oficiales. Será el último en apagar la luz del predio. El "container" se cierra, pero para él, el encierro recién comienza.