La pelota con la que Diego Armando Maradona convirtió la Mano de Dios y el Gol del Siglo frente a Inglaterra, en los cuartos de final del Mundial de México 1986, volverá a captar la atención del mundo del fútbol. La casa Heritage Auctions anunció que pondrá la pieza en subasta entre el 31 de julio y el 22 de agosto, con un precio inicial de 2,5 millones de dólares y la expectativa de concretar una venta cercana a los 10 millones, una cifra que marcaría un nuevo récord para un objeto deportivo.
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La pelota permaneció durante décadas en manos del árbitro del partido
La histórica pelota N°5, fabricada por una reconocida marca alemana, permaneció durante 36 años en poder del árbitro tunecino Ali Bin Nasser, quien la conservó siguiendo el protocolo de la FIFA tras el encuentro disputado en el Estadio Azteca. Además, cuenta con una carta de autenticidad firmada por el propio juez, que certifica que fue el único balón utilizado durante aquel partido que quedó inmortalizado en la historia del fútbol.
La reliquia ya pasó por una subasta en 2022, organizada por Graham Budd Auctions en Londres, donde un comprador anónimo pagó 2.370.000 dólares en plena disputa del Mundial de Qatar, que finalmente conquistó la Selección Argentina. Ahora volverá a exhibirse en Estados Unidos, donde especialistas del mercado consideran que podría superar ampliamente ese valor.
El recuerdo de Maradona sigue batiendo récords
El antecedente más importante también pertenece al inolvidable duelo entre Argentina e Inglaterra. En mayo de 2022, la camiseta azul que Maradona utilizó durante el segundo tiempo del partido se vendió por 9,3 millones de dólares, luego de permanecer durante más de tres décadas en poder del exfutbolista inglés Steve Hodge.
Desde Heritage Auctions sostuvieron que la pelota representa una de las piezas más valiosas que existen dentro de la historia del deporte. Su valor no solo reside en la rareza del objeto, sino también en haber sido protagonista de dos de los goles más recordados de todos los tiempos, convertidos por Diego Maradona en uno de los partidos más emblemáticos de los Mundiales.