La espiral inflacionaria se extiende como un pulpo y crece. Los medicamentos, en este contexto económico, siguen siendo parte de la punta del ránking de subas de precios. Solo en lo que va de este año, los fármacos aumentaron el 36 por ciento.

La cifra la dieron a conocer la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) y el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFyB), que además puntualizaron que entre enero y junio cerraron en el país al menos 61 farmacias.

"Nosotros registramos 61 bajas en nuestro padrón de afiliados pero debe haber más que cerraron y no estaban registrados con nosotros", señaló a Diario Popular Marcelo Peretta, titular de SAFyB.
Asimismo, solo en la primera quincena de junio el alza fue del 3%, casi lo mismo que el total de la inflación de mayo según el Indec.

Otro dato de la crisis, que se relaciona con los dos dígitos de desocipación, indica que "en la provincia de Buenos Aires más de 300 farmacéuticos dejaron de trabajar en blanco con recibo de sueldo y pasaron a revestir como monotributistas, en un fenómeno de gran precarización", según apuntó el dirigente sindical.

La inflación de los medicamentos se vuelve más dramática si se cuenta que entre mayo de 2015 y mayo de 2019 los remedios subieron el 298%.

La tragedia se multiplica si se trata de fármacos de alta demanda entre jubilados: 710%. La cifra es de tal gravedad que las farmacias registradon abruptos cortes en los tratamientos médicos. "Es común que los jubilados vayan deambulando de farmacia en farmacia preguntando precios y que terminen comprando uno de los tres remedios recetados", describió el titular de SAFyB, poniendo blanco sobre negro en un drama cotidiano que atraviesa a la Argentina.