A horas del partido de la Argentina contra el combinado de Marruecos, analizamos la realidad del equipo de Scaloni como solo nosotros lo sabemos hacer.

La actualidad de la Selección Argentina de fútbol es lo más parecido a una historia de amor. Romance, terceros en discordia, batallas internas, renovación, promesas incumplidas y hasta infidelidades han marcado los últimos 15 años de la albiceleste. Se puede decir que el 2019 es un proceso de reestructuración, debido a la partida de varios pesos pesados (Javier Mascherano, Lucas Biglia) luego del mundial de Rusia y de ingreso de jóvenes aún en forma de diamante en bruto (Lautaro Martinez, Juan Foyth). Otros deberán reivindicar y renovar votos de confianza (Paulo Dybala, Giovani Lo Celso), y finalmente nombremos a los players que a nivel clubes ya están consagrados pero que aún no contaron con el rodaje necesario en la Mayor (Pity Martinez, Darío Benedetto). ¿Quién no estuvo en la turbulencia de una relación amorosa? Uno tiene que lidiar con lo interno (la pareja) y lo externo (la opinión externa). Con la Selección esto se multiplica por razones tan obvias como verdaderas: exposición mediática, influencia, poder económico, trascendencia y sobre todo, popularidad. Lionel Messi es siempre el apuntado ante un fracaso grupal e individual y generalmente tiene sólo el visto bueno ante una actuación que parta desde los 6 puntos. ¿Qué pasa con el periodismo deportivo? Vendría a ser la suegra garca, el amigo infumable que critica casi sin fundamentos y obstinado en que ese romance o relación se caiga a pedazos, con un discurso necio e incoherente. Le pide a esa pareja que se tome un tiempo, que cambie el rumbo del barco, que “tenga paciencia y piense a largo plazo”. Pero ante el primer escollo (1-3 vs Venezuela), lo externo se relame como lo hace un consumidor de pochoclos en el cine de barrio. Prepara toda la artillería pesada y cambia el discurso. Al final ¿En qué quedamos? Esa suegra garca compara a Messi con Maradona (en la analogía, vendría a ser el ex de la pareja), se queja y busca pretextos y siempre complota para que esa relación esté condicionada. Veremos cómo se porta luego de la salida nocturna de hoy (vs Marruecos, 16 hs Argentina). Es hora de que esa vieja insoportable en la que se ha convertido el periodismo deportivo deje de joder de una vez por todas a este matrimonio que ya ha sufrido bastante y que busca (por enésima vez) reencauzar todas sus energías para navegar por las aguas del éxito y el merecido reconocimiento. Scaloni sabe cómo y tiene mucho potencial…