El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció la prohibición inmediata de los casinos en línea y las apuestas deportivas ("bets") en todo el territorio nacional.
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Presentada durante un acto en San Pablo a solo nueve días de los comicios presidenciales del 4 de octubre, la medida busca frenar el acelerado endeudamiento de las familias vulnerables y se transformó de inmediato en el eje central del tramo final de la campaña electoral.
La prohibición se pondrá en marcha mediante un decreto provisional con vigencia automática a partir de su publicación en el Diario Oficial, aunque requerirá la convalidación del Congreso Nacional dentro de un plazo de 120 días para mantener su estatus definitivo. En paralelo, el Poder Ejecutivo remitirá un proyecto de ley para tipificar esta práctica dentro del Código Penal.
Fundamentos de la medida y volumen del mercado
Desde la Casa de Planalto advierten que la proliferación sin control de las aplicaciones de juego representa un problema severo de salud mental y estabilidad financiera doméstica:
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Dimensión económica: Según cifras oficiales del gobierno, cerca de 25 millones de personas apostaron 220.600 millones de reales (aprox. USD 42.500 millones) en plataformas virtuales durante 2025.
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Impacto en el consumo: Un informe de la Universidad de San Pablo (USP) determinó que el drenaje de recursos hacia las bets restó entre 120.000 y 141.000 millones de reales a la actividad económica real en 2025 al resentir la compra de bienes de consumo masivo.
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Diagnóstico oficial: Durante el anuncio, Lula comparó el fenómeno con un "cáncer" que afecta la economía de los sectores de menores ingresos e instó a regular el acceso remoto al juego para proteger la caja de los hogares.
Reacciones políticas, deportivas y del sector privado
El veto gubernamental generó fuertes réplicas en distintos sectores institucionales y en el arco político opositor:
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Reclamo de la oposición: El senador Flávio Bolsonaro (candidato presidencial por el Partido Liberal) tildó la decisión de "estafa electoral" oportunista, recordando que la propia administración de Lula fue la que reglamentó y cobró impuestos al sector a través de la Ley de Apuestas aprobada a fines de 2023.
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Resistencia del fútbol profesional: Dirigentes y entidades como Flamengo y Palmeiras expresaron su preocupación por la pérdida de patrocinios principales en los clubes de primera división (estimados en más de 1.000 millones de reales al año). Al respecto, Lula retrucó que la selección brasileña "fue cinco veces campeona del mundo sin las bets".
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Advertencia de las operadoras: Representantes del sector advirtieron que la proscripción de los 85 operadores formales autorizados no erradicará el juego, sino que derivará la demanda hacia un mercado ilegal sin fiscalización estatal ni mecanismos de autoexclusión.