Reino Unido autorizó la explotación petrolera en Malvinas y crece la tensión con Argentina

El gobierno británico blindó a las petroleras con una ley que les permite demandar en Londres si son multadas por operar en el archipiélago.

Martes, 13 de octubre de 2026 a las 18 43

Por Ezequiel Bucetto

Martes, 13 de octubre de 2026 a las 18:43


El gobierno británico volvió a mover el tablero en el Atlántico Sur.

El secretario de Relaciones Exteriores, Ed Miliband, autorizó la explotación petrolera en las Islas Malvinas y le dio luz verde al proyecto Sea Lion.

La decisión, confirmada por la compañía israelí Navitas y adelantada por el diario The Telegraph, desoyó el reclamo que Argentina presentó ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM).

El Reino Unido desoyó el ultimátum argentino y autorizó la explotación de petróleo en Malvinas

La jugada no es menor. Hace apenas unos días, el Gobierno argentino había presentado una solicitud de medidas provisionales ante el TIDM para impedir la explotación de hidrocarburos en la plataforma continental de la Cuenca Malvinas Norte.

El pedido se enmarca en el procedimiento arbitral que Argentina inició el 28 de septiembre, conforme al Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), para defender su soberanía y los recursos naturales.

La respuesta de Londres fue una muestra de fuerza. No solo autorizó el proyecto, sino que además invocó la legislación de Protección de Intereses Comerciales (PTI) para blindar a las empresas involucradas frente a las sanciones argentinas.

Esta ley le permite al gobierno británico prohibir a las compañías bajo su jurisdicción que cumplan con leyes extranjeras y bloquear sentencias de tribunales de terceros países. Es decir, si Argentina multa a una petrolera por operar en Malvinas, esa empresa podrá demandar en el Reino Unido para recuperar el dinero.

El proyecto Sea Lion está ubicado a unos 240 kilómetros al norte del archipiélago, en aguas de aproximadamente 500 metros de profundidad.

Navitas, operadora del yacimiento con el 65% de participación, junto a la británica Rockhopper (35%), comenzó a perforar a principios de este año.

El plan contempla desarrollar 23 pozos en el sector norte con dos buques de producción para procesar y transportar el crudo. Las estimaciones de las empresas apuntan a una producción de hasta 180.000 barriles diarios para 2028.

La decisión de Miliband desató un fuerte contrapunto político dentro del propio Reino Unido. El vocero de Energía del Partido Conservador, Andrew Bowie, calificó la postura del funcionario laborista como una "absoluta hipocresía".

"Sí, es una decisión muy positiva, pero plantea la pregunta: ¿por qué el Partido Laborista considera aceptable la extracción de petróleo y gas frente a las Islas Malvinas, pero no en nuestro Mar del Norte?", cuestionó Bowie.

La crítica apunta a que Miliband, en su rol paralelo como secretario de Energía, impulsó un estricto freno a nuevas exploraciones de gas y petróleo en el Mar del Norte con argumentos ambientalistas.

La Cancillería argentina ya había anticipado que consideraría "ilegales" los permisos concedidos a las petroleras por el gobierno local de las islas.

La respuesta de Londres al reclamo argentino fue, a través de la subsecretaria de Estado para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran, calificar el arbitraje como el "último intento" de Argentina de "socavar los derechos de los habitantes" de Malvinas.

La Cancillería negó esa acusación y sostuvo que someter una controversia a un tribunal internacional es un acto de responsabilidad.

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