El empate que Gimnasia consiguió ante Independiente Rivadavia tuvo un valor adicional para el equipo dirigido por Ariel Pereyra.
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Por primera vez en el Torneo Clausura, el Lobo logró sumar después de recibir el primer gol de un partido. Hasta el encuentro disputado en Mendoza, cada vez que había empezado en desventaja terminaba derrotado.
La Lepra mendocina abrió el marcador y Gimnasia volvió a encontrarse obligado a reaccionar. Esta vez, el conjunto tripero consiguió el 1-1 sobre el cierre y pudo sostener el resultado hasta el final.
El punto permitió interrumpir una tendencia que se había repetido en distintos momentos del campeonato, incluso en encuentros en los que el Lobo había logrado igualar transitoriamente.
Los partidos que Gimnasia no pudo remontar
El primer antecedente se produjo frente a Racing. Gimnasia comenzó perdiendo, alcanzó el empate 1-1, pero recibió otro gol y cayó por 2-1.
La situación se repitió en el clásico platense ante Estudiantes. El Pincha abrió el marcador y terminó imponiéndose por 4-0, sin que el equipo de Pereyra pudiera reaccionar.
Otro caso ocurrió contra Gimnasia de Mendoza en el Bosque. El conjunto visitante se puso 2-0, el Lobo consiguió llegar al 2-2, pero no sostuvo la remontada y terminó perdiendo 3-2.
Fuera del Clausura hubo un antecedente similar en la Copa Argentina. Deportivo Riestra comenzó ganando, Gimnasia empató 1-1 y llevó la definición a los penales, donde quedó eliminado por 4-2.
El partido contra Independiente Rivadavia marcó una diferencia respecto de esos encuentros. Aunque el equipo volvió a comenzar abajo, logró empatar sobre el final y esta vez evitó una nueva derrota.
Gimnasia todavía no consiguió dar vuelta un partido después de recibir el primer gol, pero el empate en Mendoza representó el primer punto obtenido en esa situación durante el campeonato.
El resultado también permitió extender la serie sin derrotas del Lobo, aunque la sucesión de empates mantiene al equipo bajo presión en la recta final del Torneo Clausura.
