La crisis por la falta de gas natural en La Plata y la región ya comenzó a impactar de lleno en el sector productivo. Las restricciones aplicadas para priorizar el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas obligaron a varias industrias de gran consumo a detener o reducir drásticamente su actividad.
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Entre las empresas afectadas se encuentran Cerámica Ctibor, Cerámica Fanelli y Copetro, tres firmas emblemáticas de la región que cuentan con contratos de suministro interrumpible y que recibieron la orden de reducir su consumo de gas hasta niveles mínimos o directamente llevarlo a cero.
Uno de los casos más críticos es el de Cerámica Ctibor, histórica fabricante de ladrillos huecos de La Plata, que debió paralizar completamente sus plantas por primera vez desde su creación. La empresa depende del funcionamiento continuo de hornos industriales y la interrupción del suministro imposibilitó sostener la producción.
Desde la firma señalaron que si bien todos los inviernos suelen registrarse restricciones parciales, habitualmente se permitía mantener consumos mínimos para conservar operativos los hornos. En esta oportunidad, la exigencia de alcanzar un consumo prácticamente nulo obligó a detener por completo la actividad productiva.
La situación se produce además en un contexto complejo para el sector de la construcción. Según indicaron desde la empresa, la actividad acumula una fuerte caída desde hace más de un año y medio y los despachos registran una baja cercana al 40 %, lo que profundiza el impacto económico de la medida sobre una planta que emplea a alrededor de 130 trabajadores.
Desde el sector industrial explicaron que las restricciones alcanzan a los grandes usuarios considerados no prioritarios dentro del sistema energético. Las empresas que cuentan con equipamiento para reemplazar el gas por combustibles alternativos, como gasoil o combustibles líquidos, lograron mantener parte de sus operaciones. Sin embargo, muchas industrias medianas y pequeñas no poseen esa posibilidad y quedaron completamente paralizadas.
De acuerdo con las explicaciones brindadas por especialistas del sector, el problema no radica en la falta de producción de gas, sino en las limitaciones de transporte. Si bien existe disponibilidad gracias al desarrollo de Vaca Muerta, los gasoductos operan al límite de su capacidad y no logran abastecer toda la demanda durante los períodos de frío extremo.
Mientras tanto, la crisis también continúa afectando al transporte. La mayoría de las estaciones de servicio de GNC de La Plata, Berisso y Ensenada siguen trabajando con fuertes restricciones o permanecen sin suministro, generando complicaciones para taxistas, remiseros y trabajadores que dependen diariamente de ese combustible para desarrollar su actividad.
